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«Nosotros informamos las muertes día a día a la doctora Iriarte·»

El dueño del geriátrico San Luis Gonzaga y ex sacerdote, Fernando Yañez, deslindó responsabilidades sobre el comportamiento que hubo en el asilo, se amparó en las consecuencias de la pandemia y cargó las tintas contra los familiares de los abuelos y la médica Alejandra Iriarte. Es que el religioso afirmó que «nosotros informamos día a día las muertes que hubo en el asilo» y agregó que «las autorizaciones se demoraron por el atraso de los familiares». En una entrevista telefónica con InfoYA!, Yañez admitió que «el geriátrico solo cuenta con la habilitación municipal porque la de la provincia se venció hace dos años por la falta de un psiquiatra permanente que nos exigieron y que no podemos solventar». Además aseguró que nunca tuvo ayuda de nadie y que todo lo costeó con la herencia que le dejaron sus padres «y ahora quieren buscar roña». Para el religioso «esto es consecuencia de la pandemia, alguien ingresó el virus y se murieron 14 abuelos. Los 12 que quedaron están en óptimas condiciones» y agregó que «fuimos visitados por el médico responsable que envió el Ministerio de Salud que constató la salud de los ancianos, las historias clínicas y los protocolos que se llevaron a cabo». «Quiero que se investiguen las cosas, hicimos lo mejor posible, acá hay muchos ancianos con enfermedades preexistentes, estamos en una pandemia lamentablemente» expresó. En cuanto a las vacunas confirmó que «llegaron el día que se declaró el primer caso positivo y por eso se ordenó suspender la inoculación» y agregó que «la encargada de las dosis fue Vilma Ponce que es enfermera y también trabaja en el Centro de Salud de Monte Comán». También habló de los responsables médicos de la institución y afirmó que «el doctor Santamaría está internado con Covid y su esposa aislada» y señaló que «se hizo cargo la médica María Eugenia Parlavecchio que está embarazada y no podía venir al geriátrico , ella se comunicaba con la enfermera». Lo cierto es que Yañez más allá de sus reclamos por la poca asistencia económica que tuvo el asilo confirmó que «antes del brote se autorizó la vacunación para la gripe, luego vino el brote, y a pesar de tener las dosis no las pudimos suministrar». Y agregó que «necesitábamos las autorizaciones y los familiares se demoraron en hacerlas» pero no explicó porque no se avanzó con las personas que ya estaban autorizadas a vacunarse. En su propia defensa insistió en que «no estamos en una situación normal, pregúntenle a Iriarte si se escondió algo o no».

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