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Vizzotti y Nicolini viajaron a Moscú para gestionar que se acelere la entrega de segundas dosis de la Sputnik V

La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini viajaron a Rusia con el propósito de revisar junto a las autoridades del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, el fondo soberano de inversión de Rusia) y del Instituto Gamaleya el cronograma de entregas de las segundas dosis de las vacunas Sputnik V contra el coronavirusincluidas en el contrato suscripto el 22 de noviembre de 2020. Argentina adquirió 30 millones de dosis de ambos componentes, 1 y 2, que el fabricante ruso se había comprometido a suministrar durante el primer semestre de 2021.

Desde Rusia, de acuerdo a los informes que proporcionó el gobierno argentino, se recibieron hasta el momento un total de 12.468.980 dosis (9.375.670 del componente 1 y 3.093.310 del componente 2), apenas un poco más del 40% de lo previsto. Si bien el lunes 9 de este mes, un vuelo de Aerolíneas Argentinas llegó desde el aeropuerto moscovita de Sheremetievo con 400.000 dosis del segundo componente y que a principios de agosto otro vuelo, de Qatar Airways, había traído otras 200.000 más, el esquema completo de vacunación de más de 1,5 millón de personas se encuentra demorado. Eso explica el apuro del ministerio de Salud por conseguir las dosis que restan.

El jueves pasado el Fondo de Inversión Ruso autorizó el primer lote de dosis del fármaco que fue elaborado por la compañia farmacéutica Richmond, en una planta de la localidad de Tortuguitas. Fueron 995.125 dosis del componente 1 y otras 152.500 del 2 que se elaboraron en territorio argentino con el antígeno que proporcionó el Instituto Gamaleya. Según el comunicado que emitieron los fabricantes de la Sputnik V “esta es la primera entrega del segundo componente de Sputnik V; parte de las 3 millones de dosis que producirá y suministrará Laboratorios Richmond en agosto”.

En las instalaciones de Richmond, el laboratorio cuyo CEO es el empresario Marcelo Figueiras, aseguran que ya hay más de 2 millones de dosis del segundo componente de la Sputnik V que esperan la aprobación de Gamaleya, adonde se enviaron los lotes para que se les hagan los controles de calidad correspondientes. Mañana se podría autorizar una partida de 240 mil.

Vizzotti y Nicolini, además de ajustar en Moscú el cronograma de entrega de los sueros, el estado de producción de dosis -especialmente de componente 2- y los pasos a seguir en el marco del trabajo conjunto, compartirán los resultados de los estudios de intercambiabilidad conjuntos y se interiorizarán en los avances de la investigación de vacunación en adolescentes e infantes que llevan adelante en ese país, así como también el uso de refuerzos. Así lo informó la cartera de Salud.

Será el primer viaje de las funcionarias a Rusia desde que se conoció que Nicolini el 7 de julio le había expresado vía mail, a Anatoly Braverman,la mano derecha de Kirill Dmitriev, el CEO del Fondo Ruso de Inversión Directa, su preocupación por la demora en las entregas de las dosis que se habían adquirido. Aunque luego tanto ella como Vizzotti intentaron bajar el tono de la queja volcado en ese escrito, donde se aludía hasta la posibilidad de rescindir el contrato, las tensiones continuaron y los esquemas de suministro se regularizaron solo parcialmente.

Vizzotti, en ese momento, se encargó de remarcar que el diálogo entre ambos países se mantenía “constante” y “en buena relación”. Admitió, además, que presionar para la obtención de vacunas era una práctica común de varias naciones. “Es algo muy habitual estas negociaciones, pedidos, o presiones, entre comillas. Si no lo hacemos nosotros, lo hacen otros. Así es, entre comillas, una pelea grande para conseguir vacunas”, expresó la ministra en declaraciones radiales. La funcionaria destacó también “una situación de escasez mundial y de dificultad en la producción, no solo del Instituto Gamaleya, sino de todos los laboratorios productores de vacunas”.

Nicolini, por su parte, aclaró que la misiva enviada no contenía “una amenaza”, pero que era necesario ponerse “serios y duros” para exigir que se cumplan los compromisos.

Luego hubo también un intercambio virtual mediante un Zoom entre las partes. Pese a la insistencia, durante el mes de julio los rusos apenas enviaron un cargamento de 1.141.000 dosis, el día 2. Contenía solamente dosis del primer componente.

En agosto la llegada de más sueros siguió sin regularizarse. Ante la falta de estas dosis, el ministerio de Salud aprobó el intercambio de vacunas. El miércoles 11 hasta la propia ministra Vizzotti se aplicó la segunda dosis con Moderna como una señal de la confiabilidad de los estudios clínicos que se realizaron. Esos estudios incluyen a otras vacunas como AstraZeneca y Sinopharm para completar esquemas de inoculaciones por si el componente 2 de la Sputnik V sigue en falta.Vista general de un centro de vacunación contra el COVID-19 en Buenos Aires, Argentina, Agosto 6, 2021. REUTERS/Agustin Marcarian

Sobre el intercambio de vacunas, el ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, sostuvo que la aceptación fue masiva, superior al 85 por ciento.

La incógnita, ahora es saber si ese“agosto como el mes de las segundas dosis”, podrá avanzar como se desea con el componente 2 que llegue desde la tierra de Vladimir Putin. Desde la Casa Rosada prevén que desde este fin de semana habrá varios vuelos en días consecutivos rumbo a Beijing para buscar otros 8 millones de dosis de la vacuna china Sinopharm. Para la última semana del mes Vizzotti anunció que arribarán 2,2 millones de AstraZeneca también para reforzar las segundas aplicaciones.

La ministra de Salud, cuando informó el viernes 6 de agosto las nuevas medidas sanitarias que empezaron a regir en el país, que contempla aperturas progresivas de actividades y cambios en la medición de variables con respecto a los contagios y la ocupación de las camas de terapia intensiva, repitió que el objetivo es completar los esquemas de vacunación de la mayor cantidad de argentinos ante la amenaza de la variante Delta del coronavirus, que por ahora no tiene circulación comunitaria.

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