La carne, el aceite y la manteca aumentaron hasta 29 puntos más que el IPC en un año

En el último año los cortes de carne, el aceite, las grasas y la manteca subieron hasta 30 puntos por encima de la inflación general, según los datos de Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) para Cuyo. En cambio, los productos lácteos, los huevos, las verduras y legumbres, el pan y los cereales tuvieron incrementos por debajo del promedio.

De acuerdo al Indec, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para la región de Cuyo avanzó un 55,1% entre julio de 2020 e igual mes de este año. El rubro “alimentos” en particular tuvo una variación interanual de 61,6% y, dentro de éste, las carnes y derivados subieron 84%; y los aceites, grasas y manteca, un 75,9%.

El resto de los subgrupos evolucionó por debajo de la media de alimentos: café, té, yerba y cacao aumentaron 51,1%; las frutas, 50,2%; la leche, productos lácteos y huevos, 51%; el pan y cereales, 47,5%; las verduras, tubérculos y legumbres, 42,4%; y el azúcar, dulces, chocolate, golosinas, 34,2%.

La causa de los aumentos

La suba del precio de la carne no sorprende, ya que el incremento considerable en los últimos meses fue lo que llevó al Gobierno nacional a suspender todas las exportaciones durante 30 días, en mayo. La medida luego se aplicó sólo a ciertos cortes, al tiempo que se aumentó la variedad de opciones en el programa “Cortes cuidados”, con descuentos de hasta el 45%.

Desde el sector ganadero argumentaron que el aumento estuvo motivado fundamentalmente por el salto en el valor del maíz y los reiterados ajustes en el precio de los combustibles. Hoy, el kilo de asado supera, a menos que se trate de una oferta, los $ 800, la molida especial ronda los $ 500 y los cortes para milanesa cuestan entre $ 500 y $ 600.

Se debe tener en cuenta que el informe del Indec sobre el IPC muestra los datos por regiones. De ahí que hay una leve diferencia entre el IPC de Cuyo, que arrojó una variación de 55,1% en julio, con respecto al mismo mes del 2020, y los datos de la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia), que dieron un 54% de incremento interanual, pero en este caso específico para Mendoza.

Los datos locales indican que la suba del rubro Alimentos fue de 60,1%, un valor muy similar al de Cuyo del Indec -de 61,6%-, y que también se ubica seis puntos porcentuales por encima de la inflación general.

Precios y salarios

La evolución del IPC de Mendoza se ubica por encima de la media nacional (51,8% versus 54%); lo mismo sucede con el incremento interanual para el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas (a nivel nacional subió 56,4% y en Mendoza 60,1%). Además, el salario de los mendocinos es más bajo que el promedio nacional.

Los datos del Ministerio de Trabajo de la Nación muestran que en 2020 los sueldos del sector privado registrado de la provincia perdieron en promedio cinco puntos de poder adquisitivo (algunos sectores llegaron a los 20 puntos). Los números muestran que en 2019 los mendocinos ganaban $ 31.839,61 netos y en 2020 percibieron $ 45.447, lo que arroja una suba de 37%, frente a una inflación del 42%. De esta manera, Mendoza quedó entre las diez provincias con peor nivel de ingresos y lejos de los $ 54.000 informados para el Gran Buenos Aires.

Menor poder de compra

Para mostrar cuál es el impacto de la inflación en el bolsillo de los argentinos, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) lanzó el Changómetro, un medidor de compras. Así, plantean que, para adquirir un “changuito” que, a fines de 2017, costaba $ 1.000, hoy se deben gastar $4.401 (con los mismos productos).

Por otra parte, los economistas de la entidad plantearon que, con $ 1.000, cuatro años atrás, podían comer un asado cuatro familias, mientras hoy no alcanza ni para un grupo familiar. Es que, en 2017, ese monto permitía comprar 8 kilos de asado y ahora apenas es posible llegar a un kilo y medio (y depende del corte). En tanto, con esos mismos $ 1.000 se compraban 29 paquetes de yerba de medio kilo y en la actualidad sólo 5.

“El aumento sostenido de los precios afecta a la producción, salarios, empleo e inversiones. Además, la inflación impacta directamente sobre la pobreza. Si bien tenemos menor poder adquisitivo mes a mes, esto incide con mayor fuerza en quienes tienen menores ingresos”, expresó Natalia Ariño, economista de FADA. Es que los hogares más vulnerables destinan un mayor porcentaje del ingreso familiar a la compra de alimentos, que es el rubro con mayores incrementos.

Impuestos

Un estudio semestral de Composición de Precios, que también elabora FADA mostró, en mayo, demuestra la carga tributaria que tienen alimentos básicos, como el pan, la carne o la leche. En promedio, $ 1 de cada $ 4 que se paga por estos productos corresponden a impuestos que se acumulan a lo largo de la cadena.

En el caso del pan, del precio final, el 67% son costos, 22% impuestos y 11% ganancias. De los impuestos, el 75% son nacionales, 22% provinciales y 3% municipales. En el de la carne, la cría representa 30%, el feedlot 27%, el frigorífico 6%, la carnicería 9% y los impuestos 28%; el maíz impacta en el 15% del precio del novillo y 11% del kilo de carne al mostrador. Y en el de la leche entera en sachet, el tambo representa 35%, la industria 33%) el comercio 6% y los impuestos 26%; el maíz implica el 18,4% del precio de la leche cruda (tambo) y el 6,6% del precio final del sachet.