Mendoza busca hacer su propio monitoreo de variantes de coronavirus

Las autoridades sanitarias de la provincia buscan tener los recursos para detectar variantes de preocupación del virus Sars CoV-2 en Mendoza, en particular la Delta. Se trata de poder analizar las muestras que se toman para identificar la introducción de nuevas variantes de preocupación y conocer qué circula en el territorio. Estas por el momento deben ser enviadas para su análisis a Buenos Aires, para ser estudiadas por el Instituto Malbrán, en la mayoría de los casos, o por el Consorcio del Proyecto PAIS.

“Tenemos la expectativa de tener en la provincia el monitoreo o la vigilancia de las variantes de preocupación”, afirmó Carlos Espul, coordinador de la Red de Laboratorios Públicos.

“Desde la provincia se está trabajando para lograr el diagnóstico de las variantes de preocupación o por lo menos de la variante Delta (…) sabemos la necesidad y la importancia que tiene y en base a eso estamos trabajando para tratar de poner en funcionamiento el estudio de la variante Delta”, remarcó.

Por el momento se está avanzando en la posibilidad de tener los reactivos para hacerlo y “esperamos que sea prontamente”, conjeturó.

CÓMO ES LA ESTRATEGIA SANITARIA ANTE LA VARIANTE DELTA

El lunes se informó el primer caso con la variante Delta de Covid-19 en Mendoza. Se trata de una mujer de 57 años que ingresó al país el 3 de agosto por el aeropuerto de Ezeiza, procedente de España y que se encuentra en buen estado de salud. Además, dos personas murieron en Córdoba y ayer se informó la circulación comunitaria en provincia de Buenos Aires.

Su detección local fue posible gracias a la estrategia de vigilancia genómica que se realiza ante casos sospechosos y que contempla la toma de muestras en determinados grupos o situaciones.

Por un lado, los viajeros que ingresan a Mendoza desde otros países (esto aplica también a nivel nacional). A todos se les realiza un hisopado y a quienes dan positivo se les toma una muestra para ser analizada. Quienes dieron negativo deben ser hisopados nuevamente a los 7 días bajo las mismas condiciones. Este es el grupo más numeroso al que se le hace este seguimiento.

Cómo es la estrategia sanitaria frente a la variante Delta – Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

También se incluye a quienes han sido vacunados con dos dosis de vacuna Covid (esquema completo) y que después de 14 a 21 días posteriores a la segunda dosis presentan la infección. Es lo que puede atribuirse a un fallo vacunal, puede tratarse de una nueva variante ante la cual la vacuna podría ser menos eficaz.

Otro grupo que se estudia es el de aquellos que pueda considerarse que han tenido una reinfección y a personas gestantes con cuadros severos de Covid-19.

Además, se hacen análisis en casos de brotes o clusters.

La comunidad científica internacional ha advertido sobre el impacto que genera este linaje del virus Sars CoV-2 tras su introducción. Se ha destacado su mayor transmisibilidad y que se transforma rápidamente en dominante cuando ingresa a una comunidad. Se le atribuye cierta evasión de la respuesta del sistema inmunológico generada por las vacunas y que provoca síntomas graves en un período más corto que otras variantes.

DOS ESCALONES PARA IDENTIFICAR VARIANTES

Espul explicó que lo que se haría es tratar de identificar por PCR en tiempo real las variantes de preocupación. “Ese sería el primer escalón, en un segundo escalón haríamos los estudios de secuenciación para determinar lo que se denomina estudios evolutivos del virus”, detalló.

Estos son estudios de epidemiología molecular virológicos que permiten determinar cuán diferentes son las variaciones respecto de alguna cepa, se trata de información más completa. Arroja datos como el movimiento de los virus a través de diferentes territorios geográficos y la calidad de los cambios que se producen en todo el genoma viral.

“Los cambios del virus se producen donde impacta la respuesta inmune del paciente, es decir que el virus responde a esta respuesta tratando de perpetuarse, porque eso es lo que gobierna toda la naturaleza de los virus, en ese intento genera cambios”, se explayó el experto. “Estos pueden ser beneficiosos o perjudiciales para el virus, los primeros son los que lo hacen más virulento o con mayor transmisibilidad”, por dar un ejemplo.

Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Pero por el momento, Espul remarcó que lo que más interesa es la primera instancia: “Lo práctico es saber qué variantes de preocupación son las que tenés circulando en tu medio, si hay alguna cosa nueva que te esté impactando como para decir que tenés un brote epidemiológico”.

Explicó que cada variante tiene una particularidad o característica y es la que se busca al analizar la muestra que se diagnosticó como positivo.

Cuando se hace una secuenciación masiva de todo el genoma se obtiene una calidad de información que es la que permite observar los cambios evolutivos que ha tenido el virus en el tiempo y saber qué tan alejado está de la cepa original.

Con el PCR se logra una especie de “atajo” para identificar variantes analizando sólo una parte de la estructura del virus. De lograrse en Mendoza, en principio se seguirán enviando muestras a Buenos Aires para hacer el estudio del genoma completo. Esto dado que por tratarse de variantes de preocupación es valioso contar con la información completa.

No hay un tiempo definido del tiempo que demora Buenos Aires en entregar los resultados del análisis de la muestra ya que depende de la demanda pero puede hablarse de un promedio de una semana. Si pudiera hacerse en Mendoza, aunque influyen las mismas variables, podría hacerse en dos o tres jornadas.