Las iglesias evangélicas ya suman 400.000 fieles y más de mil templos en Mendoza

Más de 400.000 fieles en toda Mendoza, 1.100 templos, 75 emisoras, tres canales digitales, escuelas, merenderos, casas de abrigo y un partido político con representación en el Senado. Todo esto sin ayuda del Estado. ¿Cómo se explica el fenómeno del crecimiento de las iglesias evangélicas? ¿Surge a base de estafas y corrupción? ¿Quiénes las financian? ¿Quién le paga al pastor?

La respuesta es más sencilla de lo que parece. La iglesia se sostiene en base a diezmos, ofrendas y primicias que aportan los fieles como forma de agradecer la transformación favorable y la ayuda espiritual que reciben.

Sin embargo, de acuerdo con las fuentes consultadas, existe un elemento clave: todo este generoso aporte que sale de los bolsillos de casi medio millón de habitantes mendocinos goza de una aparente y total transparencia.

Es decir, el destino es adecuadamente “blanqueado” y, así, la iglesia genera recursos en forma permanente que se ven materializados en obras concretas.

Justamente la serie “El Reino” pone en duda esa transparencia mostrando irregularidades de todo tipo y la iglesia puso el grito en el cielo. De hecho, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (Aciera) emitió un comunicado en el que acusó a los creadores de la producción de usar el arte para “crear en el imaginario popular la percepción de que sus pastores sólo tienen ambiciones de poder o dinero”.

El primero en apuntar contra Netflix fue el pastor y senador mendocino Héctor Bonarrico (MAS FE), quien opinó que la serie debería ser “bajada” de la programación porque es tendenciosa y no se ajusta a la realidad. También la acusó de aludir a brujerías, “algo que rechazamos de plano”, aclaró.

DIEZMO, OFRENDAS Y PRIMICIAS

Es que si algo caracteriza a los evangélicos, según Bonarrico, es la claridad en los números. De hecho, cuentan con personería jurídica y colaboradores que rinden estrictamente las cuentas.

“La obra se sostiene del mismo modo en que lo hizo su fundador Jesucristo cuando comenzó su iglesia. Llamó a 12 discípulos y designó a un tesorero. Llevar el Evangelio a la gente tenía un costo y lo aclara la Biblia”, detalla el legislador.

El pastor Camilo Illanes, también mendocino, coincidió: “Nuestro gobierno administrativo se ampara en lo que dice la Biblia”.

Por entonces había hombres y mujeres económicamente poderosos que ayudaban con distintos bienes. Hoy, todo esto se traduce en donaciones voluntarias más allá del diezmo y que van desde alimentos hasta casas, automóviles, bicicletas o mano de obra.

Para sostener los más de mil templos mendocinos y los 20.000 distribuidos en todo el país -pago de impuestos, salarios, inversiones y adquisiciones varias- los fieles hacen un aporte que es registrado por una comisión.

Incluso el sueldo del pastor, que ronda entre los 60 y los 100.000 pesos, lo decide ese grupo de fieles sin que el líder espiritual se encuentre presente.

“Es para que no haya ningún tipo de impedimento en dar opiniones libremente”, aclaró Bonarrico. Cuando el pastor muere -explicó- esa comisión se encarga de designar a su sucesor, que en muchos casos son sus descendientes.

“Es claro, si la Biblia dice que no se debe robar no vemos por qué hacerlo. Los fieles ven sus donaciones cristalizadas en obras y eso genera confianza”, continuó el pastor y legislador.

En tanto, Illanes volvió a la carga contra Netflix: “De religión no tiene nada; veo un ataque al cristianismo, tanto a católicos como a evangélicos. No es la primera vez que somos atacados, esto no nos asusta”.

Roberto Páez, evangélico de toda la vida y secretario personal de Bonarrico, fundamentó el sistema de aportes. Dijo que el diezmo es un principio bíblico que viene desde el Antiguo Testamento y representa donar el 10% del ingreso del creyente. Las ofrendas, en cambio, son como las limosnas en la Iglesia Católica y se pueden concretar a través de dinero u otros bienes, como autos o casas.

Las primicias también figuran en el Antiguo Testamento y tienen por finalidad acercar un aporte cada primer día de la semana. Generalmente son alimentos destinados a quienes trabajan en los templos, así como también para los comedores y merenderos o en forma monetaria para ayudar a las familias.

“Preparamos bolsones de mercadería para distribuir en los barrios y en las distintas sedes que contienen a niños carenciados o mujeres solas y golpeadas”, detalló Páez.

La cuarentena afectó duro a las iglesias evangélicas. “Algunas debieron cerrar definitivamente, pero otras funcionaron de distinto modo, por ejemplo, recibiendo donaciones de los voluntarios y predicando a través de las redes o de Zoom”, explicó.

Como cualquier empresa, durante las restricciones más estrictas -ahora se permiten hasta 250 personas- también recibían dinero a través de Mercado Pago o transferencias bancarias.

LA MISIÓN DEL PASTOR Y LA POLÍTICA

El pastor recibe un sueldo nada despreciable y debe estar al servicio de los feligreses, aunque no todos se dedican exclusivamente a la iglesia sino que tienen otras actividades particulares. “No hay feriados, salvo un descanso dos veces al año, algo favorable para todos”, reflexionó Bonarrico.

A través del partido MAS FE los evangélicos participaron de cinco elecciones hasta lograr una banca en el Senado. Y van por más.

“En los próximos años seremos gobierno. Nuestro objetivo es cambiar los principios de la política”, se esperanzó Páez, quien se define como un hombre transformado.

EL CAMINO DE LA TRANSFORMACIÓN

Juan Francisco Sánchez Vega tiene 21 años, estudia medicina y proviene de una familia católica. De allí la sorpresa de sus padres y hermanos cuando comenzó a acercarse a los templos evangélicos.

Durante un año en que duró su transición, a la que recuerda como muy difícil, asistió a dos templos a la vez: católico y evangelista.

“En la iglesia evangélica encontré una teología afín a mis pensamientos. Buscaba una relación directa, cercana y sincera con Dios y realmente la encontré”, reflexionó.

Eran tiempos difíciles para “Juanfran”, que solía confesar sus penas a su mejor amigo. “Acercate a la iglesia”, le aconsejó y él le hizo caso. Hoy recuerda aquel episodio como una “bendición”.

Luisa Zuil, de Las Heras, contó que hace poco estuvo a punto de “partir al cementerio”. “Fue el Señor quien hizo el milagro y me sacó de terapia intensiva luego de haber padecido tres paros cardíacos. Por eso agradezco a través del diezmo y las ofrendas. Porque nada me alcanza para dar las gracias”, graficó.

Diego Mancuso recordó que llegó a Dios luego de permanecer “atado a los vicios”. “No tenía rumbo hasta que me acerqué a la iglesia y mi vida cambió. Contribuyo con un aporte, como corresponde, porque es la base para que podamos seguir adelante. Anhelo que otras personas que atraviesan situaciones difíciles encuentren su lugar”, sostuvo.

Roberto Páez contó su experiencia: “Eramos una familia muy pobre y un día me hablaron de Jesús. Él hizo el milagro y me salvó. Soy un padre y abuelo feliz y nunca me faltó trabajo”.

“Dios es algo espiritual que vive dentro de nosotros, libera enfermedades, ataduras y transforma a los hombres en personas prósperas ¿Cómo no aportar nuestro diezmo cuando Jesucristo fue nuestro salvador?”, cuestionó.

Para Páez, si las iglesias no hubiesen estado organizadas a través de un sistema celular, no hubiesen resistido a la pandemia. “Muchos pastores salieron a predicar y otros voluntarios se acercaron”, dijo.

“Esa fue la clave”, finalizó, para rematar con palabras de Jesús: “Id por todo el mundo y predicar este Evangelio que significa buenas nuevas”.