Detalles sobre el allanamiento en calle Belgrano y la venta ilegal de dióxido de cloro

sí, ese mismo jueves, la Policía Federal encontró dióxido de cloro (CDS) en otros 12 domicilios de Martínez, San Fernando, Boulogne, Mar del Plata, Santa Fe, Entre Ríos, Salta, Jujuy, Córdoba y San Luis. Los operativos son parte de una investigación penal ya existente que apunta contra Andreas Ludwig Kalcker, un pseudocientífico alemán que se autodefine como creador del CDS.
La investigación que encabeza Lijo apunta contra 19 imputados, entre los que se encuentran Kalcker y Luis Enrique García, un “obispo” que promocionaba dióxido de cloro en nombre de la “Iglesia Génesis II de la Salud y la Sanación”, que tiene representación en otros países de América Latina y que fue fundada por Jim Humble junto a Mark Grenon, actual líder imputado por la Justicia estadounidense, acusado de fabricar y vender decenas de miles de botellas del llamado “Milagroso suplemento mineral” o MSM.
En la causa se encuentran imputadas 17 personas más: Daniel Leonardo Binello, Daniel Bagala, Xilomara Solnik, Aurelia Manuela Duarte, Cristian Braian Herrera, Gustavo López Goyeneche, Gabriel Abel, Vanesa Cinthia Carles, Analía Mariel Lemme, Luciana Vázquez, Stella Maris Vallejos, María del Valle Constantini, Gonzalo Adrián Flores, Julia Liliana Flores, María Imelda Oliva, Gabriel Esteban Escalada y Olga Esperanza Lamoratta.
Los imputados están acusados de la “venta y/o distribución y almacenamiento, con fines de comercialización del compuesto denominado ‘clorito de sodio’, ‘CDS’, y/o ‘MMS’ o ‘suplemento mineral milagroso’, sustancias que según la Administración Nacional de Medicamento, Alimento y Tecnología (ANMAT) resultan prohibidas para la ingesta humana por resultar peligrosa para la salud”, según informaron desde el Juzgado.
El dióxido de cloro es un derivado del clorito de sodio, una sustancia química que se utiliza como blanqueador en la industria papelera y textil, en la potabilización del agua y como desinfectante en superficies inertes. La sustancia se promociona desde hace años como una supuesta “cura” para diversas enfermedades, como el cáncer, la malaria y la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), entre otras. Con el auge de la Covid-19 y la incertidumbre de la pandemia, el dióxido de cloro se popularizó aún más como un tratamiento para la enfermedad.
El dióxido de cloro no está autorizado por la ANMAT ni por ninguna agencia reguladora de medicamentos en el mundo como un tratamiento médico porque no hay evidencia sobre su eficacia. Según enfatizan diversos entes regulatorios y organismos científicos, tanto a nivel nacional como internacional, su ingesta puede causar irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales, así como complicaciones respiratorias, como bronquitis crónica y erosiones dentales. En el país, al menos 3 personas murieron luego de ingerir dióxido de cloro.