La intimidad de la selección argentina tras el escándalo en Brasil: del desconcierto a supervisar el show para festejar la Copa América

El clima de tensión en las entrañas del vestuario visitante del Arena Corinthians solo se cortó en una ocasión. Fue cuando Lionel Messi, después de hablar en el campo de juego con Tite, Neymar, Juninho Paulista (manager del seleccionado brasileño) y Dani Alves, entre otros, ingresó al camarín con una pechera de color gris con la leyenda “fotógrafo” en la espalda. Al verlo ataviado de ese modo, algunos de sus compañeros -como Rodrigo De Paul y Alejandro Gómez- hicieron bromas al respecto. De Paul y “Papu” Gómez soltaron frases aludiendo a la súbita condición de reportero gráfico del capitán de la Selección y generaron una sonrisa franca del ahora delantero del París Saint Germain. Después, en las más de dos horas en que el plantel de Argentina permaneció en el vestuario, todo fue una mezcla de sensaciones poco felices: enojos, tensión, bronca y hasta resignación por haber estado tres días en otro país y no haber podido jugar el clásico ante Brasil, suspendido a los cinco minutos de juego por la aparición de autoridades sanitarias locales en el campo de juego.

En el vestuario, Messi tuvo una charla con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, en la que le dijo que la prioridad del grupo era que regresaran todos juntos a Buenos Aires. Durante un buen rato circuló el rumor de que Emiliano Martínez, Cristian Romero, Giovanni Lo Celso y Emiliano Buendía, los cuatro futbolistas que militan en la Premier League, tendrían que comparecer en una comisaría de San Pablo por supuesta falsificación de documentos públicos al presentar la declaración jurada de salud en su ingreso a tierras brasileñas.

Luego se rumoreó que los cuatro serían deportados en otro vuelo y eso también generó malestar en el plantel. En algún momento, los futbolistas argentinos llegaron a ponerse de acuerdo en quedarse a pasar la noche en San Pablo si es que “Dibu” Martínez, “Cuti” Romero, Lo Celso y Buendía no podían regresar en el mismo vuelo chárter que el plantel.

Mientras tanto, Tapia había conseguido un permiso para que el vuelo de regreso a la Argentina se adelantara por la suspensión del partido, pero el plantel se terminó yendo del Arena Corinthians casi en el mismo horario que si el clásico se hubiera completado. Y el vuelo desde San Pablo a Ezeiza despegó a las 21.36. Daniel Scioli, embajador argentino en Brasil, se comunicó con autoridades brasileñas y argentinas con una prioridad: que todo el plantel volviera unido al país. “La prioridad era esa. Volvíamos todos juntos o no volvía ninguno”, dijo un futbolista de la Selección en diálogo con Infobae.Acuña y Otamendi cuando pretendieron desalojar al enviado de ANVISA que ingresó al campo de juego (REUTERS/Amanda Perobelli)Acuña y Otamendi cuando pretendieron desalojar al enviado de ANVISA que ingresó al campo de juego (REUTERS/Amanda Perobelli)

En Ezeiza, justamente, los jugadores se encontraron con un mimo que les agradó mucho y que les sacó una sonrisa. En el complejo de la AFA se encontraron con el vestuario ploteado con fotos de la consagración en la Copa América ante Brasil, en el Maracaná, uno de los títulos más importantes en la historia del fútbol argentino por haber sido ante el clásico rival y en uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial. “Bienvenidos, campeones de América”, fue la leyenda que los recibió en el camarín, donde los lockers de los jugadores aparecieron con el nombre de cada uno en una chapita. Messi, Angel Di María, Nicolás Otamendi, De Paul, Paredes, Lo Celso y “Papu” Gómez se sacaron una foto en el vestuario que luego subieron a sus redes sociales. No fue casualidad: dentro de un grupo en líneas generales muy unido, ellos tienen mucha afinidad entre sí, al punto de que se los podría considerar amigos antes que compañeros de la Selección.

Con el fin de mostrar buena voluntad para con los clubes ingleses, los cuatro futbolistas que juegan en la Premier terminaron de acordar con Lionel Scaloni lo que ya se había deslizado el sábado a la noche en San Pablo, un día antes del escándalo: el regreso a sus clubes sin jugar el partido de este jueves ante Bolivia, en el Monumental, a partir de las 20.30. El sábado al mediodía, en la conferencia de prensa previa al clásico frente a Brasil, el director técnico de la Selección había dicho que contaba con ellos para los tres partidos.Así luce el vestuario de la selecciónAsí luce el vestuario de la selección

Sin embargo, la menor jerarquía de Bolivia y la certeza de que Aston Villa (el club de Martínez y de Buendía) y Tottenham Hotspur (Romero y Lo Celso) estaban decididos a sancionar a los jugadores por haber venido a una zona de riesgo sanitario por el coronavirus pese a la normativa de la Premier League que se los prohibía, impulsaron a la AFA a liberar a los cuatro jugadores. El mismo lunes, y en vuelos distintos, Martínez, Buendía, Romero y Lo Celso viajaron hacia Europa con la esperanza de regresar a la Selección para los tres encuentros de las Eliminatorias para Qatar 2022 previstos para octubre: el 7 ante Paraguay, en Asunción, y el 10 y el 14 frente a Uruguay y Perú, respectivamente, en condición de local y escenarios a confirmar por la AFA.

Paralelamente, la AFA puso manos a la obra desde el lunes a primera hora y cuatro abogados, uno de ellos español, trabajan en el descargo que deben presentar antes del lunes a la FIFA, a la que además le pedirán los puntos del partido frente a Brasil. La AFA sostiene que cumplió con el protocolo sanitario establecido por la FIFA para jugar los partidos de las Eliminatorias y que, al estar en una burbuja deportiva, los cuatro futbolistas en cuestión no tenían que realizar una cuarentena al llegar a San Pablo. “Estamos convencidos de que nos van a dar los puntos”, sostienen desde los altos mandos de la AFA.

De cualquier modo, el fallo que dé a conocer la FIFA una vez que resuelva a quién darle la derecha en el conflicto, podrá ser apelado en dos ocasiones, primero ante Apelaciones de la FIFA y luego ante el TAS, el Tribunal de Arbitraje Deportivo.

La AFA sostendrá ante la FIFA que una de las personas de ANVISA (la agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil) que ingresó al campo de juego para interrumpir el partido estaba armada. Y para ello se basará en el informe que presentó ante la FIFA el veedor del clásico, el colombiano Alejandro Hernández. Según la AFA, ese fue uno de los motivos centrales por los cuales el árbitro del encuentro, el venezolano Jesús Valenzuela, mandó a los jugadores argentinos al vestuario.

Ya más relajados al estar en Ezeiza, los jugadores -con Messi a la cabeza- participaron activamente con opiniones y sugerencias de la organización del show previo al partido ante Bolivia que la AFA montará en el Monumental para celebrar la obtención de la Copa América junto a los 21.000 hinchas que habrá en el estadio. Los futbolistas, que ya estaban al tanto de varias de las cuestiones, dieron la aprobación final cuando el lunes les confirmaron que la idea era que el show musical esté a cargo del grupo Los Totora y que haya una participación como cantante de la también actriz Jimena Barón.

Otro que cantará es el trapero cordobés Luck Ra, quien compuso “El campeón”, la canción oficial de la consagración en la Copa América. Coscu, un streamer argentino al que Messi invitó a comer a su casa de Barcelona junto con Sergio Agüero antes de sumarse al París Saint Germain, también participará de la fiesta previa, en la que el capitán le mostrará al público la Copa América.

Mañana, en el Monumental, habrá entonces un clima de fiesta ajeno a las horas convulsionadas e impensadas que vivió la Selección entre el sábado y el lunes.