Por la inflación, hay 25.000 pobres nuevos en Gran Mendoza

En el primer semestre de este año se contabilizaron 450.754 pobres en el Gran Mendoza, 25.720 más que en igual período de 2020, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Para los expertos, el empeoramiento de las cifras se atribuye principalmente a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, que siguen perdiendo la carrera contra la inflación, pese al crecimiento económico generado por la flexibilización de las restricciones sanitarias.

En términos porcentuales, el índice de pobreza pasó de 41,5% en el primer semestre del 2020 al 43,7% en el período comprendido entre enero y junio de este año (2,2 puntos porcentuales más). Además, el informe del Indec advierte que ya son 109.372 los hogares pobres (33,2% del total), contra 98.261 del año pasado (31%).

Una buena noticia es que cayeron los niveles de indigencia. De los 425.034 pobres que había en 2020, 89.627 eran indigentes (8,8% de la población total). Hoy hay 71.239 indigentes (6,9%) dentro del universo de más de 450 mil pobres.

QUÉ ES SER POBRE

Los números impactan, pero para tener mayor comprensión de qué está pasando en la provincia, es necesario entender a quién se considera pobre y por qué. Técnicamente, son pobres aquellas personas cuyo nivel de ingresos no alcanza para cubrir el 100% de una Canasta Básica Total (CBT).

En este caso, la CBT medida por el Indec alcanzó en junio pasado un valor de $ 66.488. Eso quiere decir que al finalizar el semestre había 450.754 mendocinos viviendo en hogares que se mantienen mes a mes con menos de $ 66.488. El resultado tiene lógica, teniendo en cuenta que el salario promedio del sector privado mendocino alcanzaba en ese momento los $ 56.489 netos, de acuerdo al Ministerio de Trabajo de la Nación.

Además, entre junio de 2020 e igual mes de este año, los sueldos locales subieron en promedio 47% (en la parte privada), mientras que la Canasta Básica Total que mide el Indec avanzó 51,76%. Dicho de otra forma, el costo de vida aumentó a mayor ritmo que el nivel de ingresos, provocando una caída real de los salarios y llevando a más personas a caer bajo la línea de la pobreza. También la inflación general subió por encima de los salarios. Según Indec, durante el período analizado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 50,2%.

Todo esto se ha dado en un marco de reactivación económica, dado por la salida del aislamiento (la economía estuvo casi frenada gran parte del primer semestre del 2020) y la flexibilización de las restricciones.

En lo que respecta a la indigencia, se utiliza como parámetro la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que en junio fue de $ 18.029 a nivel nacional. Se considera técnicamente “indigentes” a aquellas personas con ingresos inferiores a una CBA, es decir que no llegan a cubrir el 100% de sus necesidades alimentarias durante un mes.

LA VISIÓN DE LOS MENDOCINOS

El director del Centro de Investigación y Vinculación Económica (UNCuyo), Alejandro Trape, destacó que el tema de la pobreza hay que ponerlo en contexto, porque algunas condiciones económicas (tasa de crecimiento, empleo, inflación, etc.), influyen sobre sondeos posteriores. “Esta medición está recibiendo impactos cruzados, uno positivo que está determinado por la rectificación que comenzó hace cuatro meses, y uno negativo determinado por el nivel de inflación, que no afloja”, explicó el economista.

“Mientras que haya inflación es muy difícil que baje la pobreza, porque la línea (que incluye o que excluye personas) se va corriendo hacia arriba al ritmo de la inflación. Ahora si los salarios no la persigan adecuadamente, vamos seguir teniendo problemas de pobreza”, agregó Trape. Quien destacó que el crecimiento puede ayudar, en el sentido en que alguna familia que había perdió el trabajo pueda recuperar sus ingresos y volver salir de la pobreza, “pero esos casos son más acotados, porque lo que te empuja el crecimiento lo consume la inflación”, puntualizó.

Por su parte, el economista Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía de Mendoza, destacó que la inflación ha influido mucho en la actual medición de pobreza, “En el primer semestre del año pasado estábamos con niveles bastantes por debajo de los que tuvimos en el primer semestre”, acotó el asesor. Mientras que destacó que “al comparar con el segundo semestre de 2020, Mendoza ha bajado el índice de pobreza y de alguna manera habla del esfuerzo que ha hecho el gobierno de Suárez para mantener la actividad económica en funcionamiento, de incentivar la economía con el programa Mendoza Activa y con otras herramientas más”, señaló Lasa.

Por su parte, el coordinador del Centro de Economía y Finanzas Mendoza e integrante de los equipos técnicos del Partido Justicialista, Nicolás Aroma, aclaró que en el caso de Mendoza “Hay un problema adicional, que tiene que ver con el salario promedio que es menor al de la media nacional. Como la inflación ha ido en los últimos tiempos algunos puntos por arriba, el costo de vida se hace más difícil de alcanzar, por lo tanto, influye directamente en la medición de la pobreza”. También marcó que “lo mismo está pasado con la tasa de desempleo porque pasó de ser históricamente menos a la nacional a empardada, y esto empieza a notarse en los niveles de ingresos”, concluyó Aroma.

Mientras que, al hablar sobre las perspectivas a corto plazo, Alejandro Trape destacó que la economía se está reacomodando y que el nivel de crecimiento es alto por el efecto rebote tras la paralización de las actividades por la pandemia, pero que “el crecimiento de los próximos meses comenzará a ralentizarse y la inflación va a seguir su curso. Pienso es que la inflación va tardar en desacelerar y recién el año que viene podremos tener un número mejor en cuanto a la pobreza, aunque sea leve”, finalizó el investigador.