Al volver de Bélgica con su esposo futbolista, decidió seguir el legado de su primo El Potro Rodrigo: Magui Olave, la voz femenina del cuarteto

“Gracias porque viniste a esta tierra a cumplir tu misión y a dejarnos tu pasión por la música, tu amor por el cuarteto y tu lucha por cumplir tus sueños. Los más lindos recuerdos voy a llevarlos guardados por siempre en mi corazón. Te recuerdo en cada melodía, te sonrío en cada canción y antes de dormir le pido a Dios por vos. Te amo angelito mío y no va a pasar un día que no dejemos de extrañarte”, escribió en sus redes sociales Magui Olave. La “voz femenina del cuarteto”, como se la conoce en Córdoba, había referencia al legado que le dejó, a ella y al país, su primo Rodrigo Alejandro Bueno, el Potro fallecido el 24 de junio del 2000.

Magalí Campos Olave, como es su verdadero nombre, era muy chica cuando su primo partió. Sin embargo, como su papá Alberto Campos era uno de los músicos de la banda del ídolo (baterista), tiene muy presentes las giras y toda la trastienda que a los 15 años la llevaron, con lo bueno y lo malo, a decretar que su futuro estaría en la música. Así fue como dio sus primeros pasos como corista de Ulises.Magui Olave de adolescente, como corista de Ulises BuenoMagui Olave de adolescente, como corista de Ulises Bueno

Casada con el jugador de River Matías Suárez vivió ocho años en Bélgica, donde fue mamá y se dedicó a su hogar. En el 2016 la familia regresó a la Argentina y en ese nuevo cambio de vida que incluyó la llegada de Valentino también estaba su lanzamiento como solista con un fin claro: llevar el cuarteto hasta lo más alto.

Con un 70 por ciento de canciones propias, el sábado presentará en La Plaza de la Música de Córdoba su tercer álbum En mi camino: “Voy a ir también a la avenida Corrientes, la idea es tocarlo por todo el país, el nombre incluso esta relacionado con eso”.

En “su camino” Magui tendrá un doble desafío: nacionalizar el ritmo cordobés (como lo logró hace dos décadas su primo) y hacerse lugar en un ambiente mayormente masculino. “El público lo recibe bien, a la gente le cuesta porque es un cuarteto diferente, con voz de mujer, pero de a poco la gente se va abriendo y queriendo escuchar otros sonidos”, dice a Teleshow.PlayMagui Olave, «Culpable»

—¿Cómo es cantar cuarteto siendo mujer?

—Es un mundo masculino, pero siempre recalqué lo mismo, de parte de mis colegas tuve la predisposición para compartir escenario. Pasa más por un tema empresarial, que se va rompiendo de a poco y estamos demostrando que somos capaces de poder trabajar y hacer lo mismo que los hombres.

—¿Pasaste momentos incómodos?

—Me han pasado miles de cosas por ser mujer, pero no las tomaba desde ese lugar porque uno cuando esta segura y ama lo que hace es capaz de demostrar que no es como otro lo piensa, trate siempre de tomar lo positivo.

—¿La experiencia de haber visto a tu papá y a tu primo trabajar te ayudó?

—Sí, desde chica que fui viendo y escuchando y viendo situaciones que te hacen madurar y estar preparada para cualquier situación similar que te puedas encontrar.

—¿Y el apellido abrió puertas (su mamá era hermana de Beatriz Olave)?

—Hubo momentos que ayudó con cierta gente y otros no tanto. Así como hay quienes me quieren por ‘ser prima de’, hay quienes no por lo mismo. Yo siempre estoy orgullosa de mi familia e intenté hacer mi camino y mostrar que tenía metas personales que no tenían nada que ver con mis primos.Magui Olave con sus hijos Alona y  ValentinoMagui Olave con sus hijos Alona y Valentino

Mamá de Alona de 12 y de Valentino de 5 Magui redobló la apuesta al ser consultada sobre cómo conviven la mujer, la madre y la cantante: “Es mas difícil ser mamá cantando cuarteo que ser mujer en el cuarteto. Mis hijos están acostumbrados a que la música forma parte de nuestra vida, nos organizamos para que se queden con un familiar cuando trabajamos, y para que siempre lleven su vida de niños”.

Cada vez que la agenda y el colegio lo permiten sus chicos la acompañan a la gira y viven lo mismo que ella vivió como hija hace más de dos décadas. Para poder compatibilizar su trabajo y el de su marido, la familia vive algunos días en Buenos Aires y otros en Córdoba: “Los fines de semana son los días que más trabajamos y a su vez los que nuestros hijos necesitan para descansar”.

Así, de lunes a viernes están los cuatro en Buenos Aires donde los chicos asisten a la escuela y de viernes a domingo ella viaja a Córdoba para los shows programados, a veces con sus hijos, otras veces con una amiga que la ayuda. ¿Cómo es tener dos casas en dos ciudades? “¡Es un lío!”, se sincera y agrega: “Lleva tiempo y cansa pero es nuestra forma de vida y tratamos de disfrutarlo”. Entre tantos viajes, la pandemia los encontró a los cuatro juntos disfrutando de unas vacaciones en Córdoba. Aunque el 2020 no fue fácil, ella trató de rescatar lo bueno y se enfocó en las redes sociales, para poder mostrar su trabajo.Magui Olave con Matías Suárez y sus hijos Alona y ValentinoMagui Olave con Matías Suárez y sus hijos Alona y Valentino

Magui conoció a través de un amigo en común a Matías cuando él jugaba en Belgrano de Córdoba. Al poco tiempo, en el 2008 y estando ella embarazada, él recibió una oferta para trabajar en Bélgica: “Fue difícil, estaba esperando a mi hija y fueron muchos cambios de golpe, otro idioma, otra cultura, costó”.

Durante su estadía en Europa, la música estuvo presente, pero de manera amateur: “Estudiaba pero me dedicaba a mi casa y a mi hija. Armé un disco que nunca salió pero me sirvió para ver cómo me encontraba y me ayudó a encontrar mi estilo. También canté en la entrega del Botín de Oro, de no hacer nada a estar ahí, para mí fue un antes y un después y empecé a hacer algunas cosas”.

En el 2016 cuando la familia regresó al país Matías comenzó a jugar en River y ella se lanzó como solista: “Me decidí a dedicarme de lleno, armar mi banda y realmente ponerme la meta que es la que tengo hoy de poder trabajar con mi música por todo el país. Costó y es un sacrificio, pero vamos por un camino que da satisfacción”.

Con el cuarteto en la sangreMagui Olave de niña con su primo, Rodrigo Bueno, El PotroMagui Olave de niña con su primo, Rodrigo Bueno, El Potro

“Tenía seis o siete años y acompañábamos a mi papá a las giras que hacía con Rodrigo. Era todo muy familiar y la música era parte de mi vida. Nos tocó pasar situaciones que hoy hace que valoren mas todo y que yo sepa cómo saber trabajar, es un sacrificio enorme y vi todo o bueno y lo malo de este mundo y eso te va formando y hace que uno sepa más lo que quiere para trabajar desde otro lugar”, dice la cantante y agrega: “Pesa lo bueno, todo sirve y esta bueno haber vivido todo y esta bueno usarlo para no cometer os mismos errores”.

¿Cómo era Rodrigo? “Él siempre fue muy familiar, recuerdo los viajes en colectivo y dormir en hoteles yendo de un lado para el otro. Y era mi primo, divertido, pienso que siempre tenía algo nuevo para mostrar, entonces yo disfrutaba un montón esos viajes”.

En el 2018 se estrenó la ficción El Potro, lo mejor del amor, el filme sobre la vida del cantante que Magui no vio: “No me hace falta tener que ver una película para conoce era”. Sobre el camino que abrió su primo al cuarteto, cierra: “Él sigue intacto, lo pasan en la radio y se sigue escuchando, sigue vivo con su música”.