Rugbiers violentos: el padre del chico golpeado identificó a los agresores

Dos jóvenes de 19 años, jugadores de rugby, fueron denunciados con nombre y apellido por el padre del joven que fue golpeado en medio de una fiesta de cumpleaños en Chacras de Coria, Luján, en la madrugada del domingo pasado. Ahora, la fiscal de Homicidios y Violencia Institucional Claudia Ríos, citará a testigos presenciales para determinar cómo fueron los hechos. Mientras, el joven permanece internado con ocho fracturas en su cabeza, y a la espera de ser operado.

Alrededor de las 13 del lunes, Marcelo, el padre del chico golpeado, se presentó en la Fiscalía de Homicidios, donde realizó la denuncia y una declaración. Allí fue cuando dio el nombre de los dos presuntos agresores, quienes dejaron a su hijo con un ojo muy dañado y con ocho fracturas en su cráneo como consecuencia de los golpes que le dieron.

Se trata de dos jóvenes que tendrían 19 años, quienes son conocidos en el mundo del deporte ya que serían jugadores en el Liceo Rugby Club. Además, en el relato del hombre, surgió el nombre de otros dos que serían cómplices y que habían estado toda la noche «molestando», hasta que se desató la golpiza.

Marcelo sostuvo que estos jóvenes molestaban a un amigo de su hijo, hasta que este se metió a defenderlo y los rugbiers desataron su ira contra él.

Con estos datos, la fiscal Claudia Ríos inició la investigación y citó para este martes a testigos presenciales para comprender qué pasó, el contexto del hecho y quiénes fueron las personas involucradas y autores de los golpes, para determinar si se trata de los mismos nombrados por el padre de la víctima.

El hecho ocurrió en la madrugada del domingo, cuando el chico completamente herido llamó a su padre cerca de las 4 de la madrugada para pedirle que lo fuera a buscar porque lo habían golpeado.

Estaba en una fiesta de cumpleaños de una amiga, en Chacras de Coria, donde entre los invitados había varios deportistas de hockey y de rugby, ya que la adolescente pertenece a uno de los equipos.

El chico golpeado terminó esa misma noche internado en la Clínica de Cuyo, donde los médicos indicaron que, si bien uno de sus ojos estaba comprometido, afortunadamente no lo perdería, pero debían esperar que se deshinchara un poco la cara y que lleguen insumos específicos para realizarle una delicada cirugía en su cráneo por las ocho fracturas que sufrió.

Mientras tanto, el herido está fuera de peligro y su padre estimó que podrá irse a su casa a la espera de la operación.