Buscan que el Sur de Mendoza tenga una denominación de origen para su aceite de oliva

La Identificación Geográfica (IG) para un producto es un signo o sello utilizado para identificar un origen geográfico concreto y marcar una reputación del lugar de procedencia, las prácticas y técnicas aplicadas para su elaboración (costumbres, mitos e historia en que se sustenta) y las características del clima y el suelo de donde proviene, todo lo cual fundamenta su valor diferencial.
En este marco, se está impulsando que el Sur provincial pueda obtener este sello en sus aceites de oliva.
Mauricio Marín, de la Específica de Agricultura, comentó que “la iniciativa surgió luego de conocida una noticia sobre los avances que realizó la Asociación Olivícola de Mendoza para obtener la IG del aceite de oliva en la zona Norte de Mendoza. Parte de los socios trajeron la inquietud y de esta forma nos pusimos a trabajar hacia el objetivo de que el Sur también tenga su sello”.
El reconocimiento del aceite de oliva del Sur mendocino representa una herramienta de creación de valor para el sector. Ante esto se realizaron las primeras reuniones para iniciar los pasos iniciales para lograr la IG.
Al hablar de la diferenciación de nuestro aceite, Marín informó que “los producidos en nuestra zona son muy característicos en comparación a otros de distintas zonas del país, como San Juan, La Rioja y Catamarca que también son productores, incluso se diferencian con el norte mendocino. Esto se da por las menores temperaturas y las condiciones climáticas generales del oasis, entre otros aspectos, lo que posibilita que la calidad sea superior, por eso es tan requerido por productores de otras zonas, ya que lo usan para mejorar la calidad de los aceites que ellos generan”.
Desde la Subsecretaría de Alimentos y Bebidas de la Nación se expresa que, a través de este reconocimiento, se logra proteger la calidad del producto y brindar a los consumidores mayor y mejor información sobre los métodos de producción el origen del producto. Asimismo, se trata de promover el desarrollo en el medio rural posibilitando a los productores un mejor acceso al mercado, la protección del medio ambiente y la sostenibilidad en el uso de los factores de producción, igualmente constituyen un elemento de redistribución del valor agregado a lo largo de la cadena de la producción.