Teléfono de Cristina a Anabel: «Tranquila. Era una elección difícil. No aflojes»

Minutos antes de que los datos de la derrota del Frente de Todos en Mendoza se publicaran, la debacle ya era conocida por todos en el seno del peronismo y el celular de Anabel Fernández Sagasti no paraba de sonar. Pero entre todas las llamadas, hubo una que se apresuró a contestar porque del otro lado estaba Cristina Fernández de Kirchner y el tono fue de consuelo: «Tranquila. Era una elección difícil» le dijo la vicepresidenta a la senadora nacional.

Las urnas ya se habían abierto y los fiscales comunicaban tristes noticias para el peronismo mendocino que no levantaba la cabeza, aún en las comunas que gobierna desde hace años, como Maipú y San Rafael. En una exclusiva reunión con su mesa chica en el hotel NH de Ciudad, Anabel Fernández Sagasti y un puñado de referentes analizaban los por qué del fracaso.

Junto al estratega Carlos Ciurca, Lucas Ilardo, Adolfo Bermejo, Marisa Uceda, Martín Sevilla (PAMI), Carlos Gallo (ANSES) y unos pocos más repasaban errores y esbozaban responsabilidades, en medio de reproches y enojos cruzados.

No faltó quien levantara la voz endilgándole cierto revés en alguna comuna, pero en un momento se generó un silencio ante el sonido del celular de Sagasti, y fue porque en la pantalla aparecía el nombre de Cristina Fernández de Kirchner. Ante la derrota consumada la vicepresidenta la llamaba para animarla: «Tranquila. Era una elección difícil. No aflojes, hay que seguir», se escuchó de boca de la líder del kirchnerismo.

Lejos de facturarle haber perdido en Mendoza, la titular del Senado de la Nación valoró lo conseguido en estas tierras, sobretodo haber logrado llevar dos diputados nacionales al Congreso, lo que se leyó como duplicar la única banca que renovaba el PJ en esa cámara.

Pero además de Cristina Kirchner, a Sagasti también la llamó el mismo presidente Alberto Fernández, y acto seguido lo hizo el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, además de algunos gobernadores del peronismo. Todos coincidían en la dificultad que revestían estas elecciones, e incluso hubo quien admitió que esperaban un escenario aún más grave.

«En Buenos Aires analizan la elección contando los porotos y Anabel sumó dos porotos (por los diputados nacionales) y eso es lo que valoran», contó escuetamente uno de los presentes en esa exclusiva reunión a la que sólo ingresaron unos 10 referentes del peronismo local.