Se conmemora la Semana del Prematuro en el hospital Schestakow

A raíz de una iniciativa de Unicef, todos los años desde hace una década se conmemora a nivel mundial la Semana del Prematuro, días en los que se puede trabajar sobre distintas temáticas ligadas a esta problemática. Sobre ello dialogó el jefe de Neonatología del hospital Schestakow, Sergio Molina.
El médico explicó que se trata de una semana que cada año recibe un título diferente, pues se tocan diversas temáticas, como pueden ser los derechos de los bebés prematuros y temas que se van trabajando con la intención de “visibilizar un problema que es la prematurez, que no es algo conocido, que quien no lo ha vivido o no tiene un familiar con un bebé prematuro, la verdad es que muchas veces no tiene ni idea de que existe y que se trabaja con bebés prematuros, a veces muy chiquitos”. “La idea es visibilizar un tema y poner énfasis en la prevención durante el embarazo, y una vez que nace el bebé, prevención de las secuelas para que tenga una sobrevida y una calidad de vida adecuada cuando salga de Neonatología”, dijo.
Hay algunos niños que nacen prematuros por motivos prevenibles, aunque para ello es necesaria una cantidad de estudios adecuados durante el embarazo, ya que “hay patologías o infecciones maternas que pueden desencadenar un nacimiento prematuro y eso muchas veces es prevenible, tratable, y hay otras patologías que pueden llegar a ocurrir en el embarazo y no hay forma de predecirlas”.
Un niño prematuro es aquel que nace con 26 semanas de gestación mínima y 36 semanas cumplidas de gestación máxima, y esa prematurez varía en gravedad, justamente según la cantidad de semanas menos que el bebé se haya gestado. Hay prematuros extremos, que están entre las 24 y las 28 semanas; los prematuros de 29 a 32 semanas cumplidas; y los prematuros tardíos, que están entre 33 y 36 semanas cumplidas. Cada grupo tiene una evolución y complicaciones diferentes. Si bien la cantidad de bebés nacidos prematuramente no ha crecido demasiado, sí lo ha hecho la sobrevida de ellos. “Hace diez años quizás costaba mucho que un bebé de 1.500 gramos sobreviviera y hoy están sobreviviendo chicos de 700 o 500 gramos”, expresó. Lógicamente estos últimos son bebés que requieren gran cantidad de tratamientos. De allí la importancia del seguimiento posterior de esos niños.
En el marco de esta semana, ayer hubo un curso de RCP dirigido a padres de niños prematuros; hoy habrá una entrevista a papás cuya hija permanece en el servicio de Neonatología desde hace dos meses; mañana habrá un trabajo dentro del servicio con un equipo de psicólogas, para ayudar en lo que es toma de conciencia; y el viernes habrá una caminata de los bebés prematuros y sus familias desde el Kilómetro Cero.