Quién es Carina Sedano, la maestra que trajinó sus aulas durante 28 años y ahora comandará el SUTE

Carina Sedano, quién encabezaba la lista kirchnerista “Azul Naranja”, será desde este miércoles, la nueva secretaria General del SUTE.

Sin embargo, en la escuela Berta García Morales, del distrito de Belgrano, en Guaymallén, es “la Cari”, la directora todo terreno que tanto puede estar picando tierra en el patio, como atendiendo a los padres y madres, o explicando de qué se tratarán las jornadas docentes.

“Ya te la buscamos, lo que pasa es que nunca está en el mismo lugar”, explicó una docente que atendió a Diario UNO en la puerta de la escuela.

Ella con su sonrisa amplia, aún sin haber podido dormir bien, contó cómo fue el camino que construyó junto a sus compañeros y compañeras de la Azul Naranja para que el peronismo recuperara la conducción del sindicato, gestionado desde el 2017 por el dirigente de izquierda Sebastián Henríquez.

Parte de la realidad

La mujer tiene 51 años y hace 28 que ejerce como maestra y directora en distintas instituciones escolares, es decir que camina a diario los pasillos de las escuelas. Conoce sus necesidades “nadie se las viene a contar”, como ella misma lo destacó.

Esto, asegura, la ayudó a postularse, porque sabía de las necesidades de las instituciones, ya que las ha vivido en carne propia.

“Cuando yo hablo de un fondo fijo de $2.612 pesos mientras funcionábamos en burbuja y de $2.700 cuando volvimos a la presencialidad, nadie me lo cuenta, es lo que yo recibo y lo que yo tengo que administrar”, manifestó.

Sin embargo, tanto para formar parte de la lista por la que se presentó, como para ejercer como directora en una zona humilde de Guaymallén, Carina tiene la misma filosofía: la construcción para ella es colectiva.

“Esta es una escuela en la que la comunidad trabaja mucho para colaborar, los insumos los aportan ellos. En los baños tenés hasta dispenser para toallitas. Esto lo hacen los padres y las madres, con los docentes. Es parte de una construcción colectiva, esto es lo que vamos a tener que hacer con el sindicato”, aseguró. Agregó, además, “aunque yo encabece no voy a hacer sola el trabajo, no voy a ser la maga para levantar este sindicato caído. Las soluciones se construyen con otros”.

Militante desde los 11 años

Si bien no tenía nada que ver con la política partidaria, esto de buscar la justicia social para todos y todas, lo aprendió, según cuenta, desde que era niña y participaba de las actividades parroquiales. “Yo tenía 11 años, y el padre Vicente Perón me formó para que les diera catequesis a los más chiquitos, que tenían 8 o 9 años. Éramos casi de la misma edad, pero creo que ahí descubrí mi vocación de enseñar”, destacó.

Luego, en el colegio Santa María de los Ángeles, en donde estudió la secundaria, fue delegada y representó a su grupo de compañeras. “Cuando supieron que gané, me mandaban mensajes y me decían ‘nosotras fuimos las primeras en verte como una dirigente’”

A la política y a la militancia en el SUTE llegó por los mismos motivos: porque cree en un proyecto conjunto, que tiene con Gustavo Correa –el representante de la CTA a nivel local- y otro grupo de gente que en 2017, se separó del también kirchnerista Gustavo Maure, para hacer su propia agrupación. Entre ellos, formaron la Azul Naranja, que se llevó el 46% de los votos en las elecciones generales del sindicato.

A los afiliados les promete representarlos en paritarias y escuchar sus problemas, para que los puntos de discusión de esta instancia, no sea solo salarial, sino que tienda a solucionar problemas más estructurales de gestión de la educación.

Una mamá compartida

Sedano proviene de una familia de docentes. De hechosu mamá y tres de sus cuatro hermanos también lo son. “Y mi hermano varón, que no se dedica a esto, tiene a su esposa docente. Por lo tanto, todos hemos elegido el camino de enseñar”. Eso sí: reconoce que ninguno de sus sobrinos, como tampoco sus dos hijos, quieren ejercer esta profesión. “A lo mejor, los aburrimos en las mesas familiares”, bromeó.

Su marido trabaja en un correo privado, y sus hijos, Lucas de 21 años, estudia producción de Seguros y su hija Martina, de 18 años, Ciencias Económicas. Sin embargo, todos se relacionan con la docencia a través de ella. “El ambiente escolar lo vivieron siempre, porque tuvieron una mamá compartida, como siempre digo”, contó.

Carina relató que sus hijos “ya nacieron así”, porque primero ella tuvo a sus alumnos.

“Cuando me casé, la Iglesia estaba llena de niños. Había tantos que el sacerdote tuvo que parar la celebración, tomó el micrófono y les dijo que por favor, hicieran silencio”.

Como “seño”, Carina trabajó con los extremos de la primaria: primero, sexto y séptimo grado.

“Los alfabetizaba o los acompañaba en la transición a la secundaria”, explicó.

Sin embargo, los extremos de los que habla Carina se extienden más allá de la infancia.

“En Lavalle tengo horas de clases con adultos. Mi alumna mayor, Elina, tiene 92 años, y va a la escuela con su hija, María, que hace poco aprendió a escribir su nombre, porque antes lo hacía marcando con el dedo. Yo le dije ‘nunca más María, nunca más vas a firmar así. Ahora vas a escribirlo’, y pudo”.