Bandera para todos: es como darle la Copa del Mundo a los 32 equipos en Qatar

La propuesta del Gobierno de La Pampa para que se utilice un criterio inclusivo -sin tener en cuenta el promedio del alumno o alumna- en la elección del abanderado es un equívoco. La idea tiene buenas intenciones y es innovadora (aunque ya se propuso en otras ocasiones). Pero es un error.

En primer lugar, los funcionarios pampeanos que quieren llevar adelante la iniciativa cometen un error conceptual: ser el portador de la bandera (nacional, provincial o institucional) no es “un privilegio para unos pocos”. Es un honor, un premio al esfuerzo y la alta medida con la que cada chico ha acreditado sus aprendizajes.

Estos aprendizajes han sido planificados cuidadosamente por los docentes, no con el ánimo de aprobar o desaprobar a nadie, sino con el objetivo de otorgarles a los alumnos las herramientas necesarias para su futuro.

Además, ser abanderado es un gran antecedente, tanto en escuelas primarias como secundarias, para que el alumno ingrese al nivel siguiente de estudio (secundario, terciario o universitario) que necesita -más allá de que esto fue dejado momentáneamente de lado por la pandemia-. O bien para acceder a becas económicas, muy necesarias para chicos y chicas en muchos casos.

Dejar de lado los promedios o calificaciones como forma de reconocer a quienes tienen una buena trayectoria educativa es como falsear el informe de un análisis bioquímico.

Decirle a un pibe o una piba con promedio bajo que es abanderado porque “se esforzó” a pesar de las desventajas de su contexto, es igual a decirle a alguien con colesterol alto que va a estar bien porque “se esforzó” haciendo un poco de dieta. Aunque su colesterol siga siendo un peligro para su salud.

Puede ser un aliciente, pero es un engaño. Principalmente por la carga simbólica (a veces exagerada) -reconocida por los funcionarios pampeanos- que tiene portar la bandera o las bandas celestes y blancas. Pero también porque ser abanderado no le asegura a nadie un buen pasar económico en el futuro ni las respuestas a todos los planteos de la vida.

Sin embargo, no está nada mal buscar la manera de incluir a quienes, en contextos desfavorables de todo tipo (económicos, familiares, de salubridad, violencia, etcétera) han hecho un esfuerzo notorio. Esto debe ser valorado y ayudará a que la actitud de los estudiantes se mantenga en el tiempo y redunde en mejores resultados para ellos.

Tal vez podría otorgarse un premio al esfuerzo para quienes de promediar un 4 suben a 6, 7 o más. ¿Un nuevo escolta -con las reglas claras para serlo- es una idea muy descabellada?. Tal vez una mención en los actos escolares con entrega de un diploma podría ser una buena alternativa. ¿El cuadro de honor es una antigüedad?, es probable.

Pero decirle a un chico o una chica que es abanderado o abanderada, al igual que quien tiene mejor trayectoria escolar o estudiantil es como entregarle la copa a los 32 equipos que jugarán el Mundial de Qatar.