Acuerdo con el FMI: clima de euforia en Juntos por el Cambio, pero con diferencias que mantienen latente el germen de la división

Todo Juntos por el Cambio festejó la decisión del Gobierno de aceptar los cambios en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que debe votar el Congreso, pero lo hizo respetando su tradición: con matices que confirman sus diferencias internas.

Para el PRO, el triunfo político fue posible gracias a su posición de rechazo al entendimiento tal como lo quería originalmente el ministro Martín Guzmán. En la UCR interpretaron que perdieron los “halcones” que apostaban al default. De manera similar reaccionaron en la Coalición Cívica (CC): Elisa Carrió publicó en Twitter una felicitación a su partido “por haber llevado adelante la estrategia de evitar el default, privilegiando los intereses de la Argentina por sobre intereses especulativos y personales”, en un mensaje que, aseguran, estuvo dirigido a Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

Quizá todos tengan un poco de razón en sentirse responsables del viraje oficial. Fue “un gran triunfo estratégico”, como lo calificó un dirigente opositor, pero que se basó en una combinación de las posturas de duros y moderados de JxC. Y, a la vez, en los problemas del oficialismo: a partir de la negativa de La Cámpora y el kirchnerismo al acuerdo con el FMI, quedó en claro que Alberto Fernández y Sergio Massa debían asegurarse el apoyo de Juntos por el Cambio porque los votos propios están en duda.

Un referente de la coalición opositora interpretó anoche ante Infobae que “la firmeza mostrada por Juntos por el Cambio permitió limitar al kirchnerismo y que el Congreso dejara de ser una escribanía del Gobierno, como sucedía en otras épocas”. Uno de sus pares destacó que el logro fue el resultado de una mezcla: “Arriesgarnos, no especular, tener responsabilidad”.Sergio Massa, en su reunión con los gobernadoresSergio Massa, en su reunión con los gobernadores

Alberto Fernández tuvo que ceder ante la evidencia de que le faltaban los votos en la Cámara de Diputados (será mucho peor en el Senado), aunque consiguió dejar en evidencia a los rebeldes (o traidores, como los calificó el intendente de José C. Paz, Mario Ishii) que se niegan a respaldar el acuerdo con el Fondo. Cristina Kirchner se mantiene en un sugestivo silencio.

La dirigencia de Juntos por el Cambio, por su parte, podrá decir que cada una de sus partes fue decisiva para el resultado final. “Debemos acompañar y discutir el acuerdo por la deuda en el Congreso. Es posible que no se produzcan grandes mejoras en la economía luego de acordar, pero estaríamos evitando males mayores como el aislamiento internacional y la parálisis productiva”, dijo Carrió el 23 de febrero pasado. Fue la primera líder opositora que plantó bandera en contra del default.

También ayudó la estrategia del presidente de la UCR, Gerardo Morales, siempre al borde de quedarse demasiado pegado a la Casa Rosada: su postura favorable hacia el diálogo y el acuerdo con el FMI compensó la intransigencia de los “halcones”. Tuvo una reunión a solas con Macri, donde quedó en claro que ninguno quería el default y que debían buscar una posición conjunta. Y mostró cintura política en buscar los equilibrios en contacto permanente con Sergio Massa, de un rol clave en el acuerdo final.Juan Manuel López, Mario Negri y Cristian Ritondo, los presidentes de los bloques de diputados de Juntos por el CambioJuan Manuel López, Mario Negri y Cristian Ritondo, los presidentes de los bloques de diputados de Juntos por el Cambio

El aporte del PRO al endurecerse terminó siendo crucial. Si no se hubiera opuesto al entendimiento con el Fondo, creen en el partido de Bullrich, las “palomas” hubieran empujado a JxC a una actitud más complaciente hacia el Gobierno. “La tensión que provocamos dio sus resultados -aseguraron-. Sacar el dictamen que quería el Frente de Todos, y apoyaban algunos de los nuestros, era servirle en bandeja los votos. Ahora hay un dictamen razonable. Un gran triunfo estratégico”.

Como quería Juntos por el Cambio, el proyecto que impulsa el oficialismo en el Congreso contendrá un solo artículo en el que se faculta al Poder Ejecutivo a “suscribir programas de financiamiento y/u operaciones de crédito público con el FMI”, pero quedaron excluidos los anexos que contenían el programa económico y las metas negociadas con el staff del Fondo”.

Aunque en el balance aparece otra conclusión muy positiva para la oposición: quedó al descubierto con este tema que “el Gobierno está dividido, mientras que Juntos por el Cambio se mantiene unido”, como sostuvo un dirigente de la vieja guardia. Este round lo ganó la oposición, pero JxC no debería entusiasmarse tanto. Aunque sus diferencias internas siguen estando presentes y la Casa Rosada esta vez no pudo aprovecharlas en su beneficio, es una posibilidad siempre latente.