El PJ local busca una estrategia para afrontar la pelea entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Diferenciarse de la política económica de Alberto Fernández pero mantenerse unidos en Mendoza. Esa parece ser hoy por hoy la premisa que rige en gran parte del peronismo mendocino, donde la interna entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Kirchner, que quedó en evidencia con el voto en contra del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por parte del kirchnerismo, ya empezó a dar coletazos.

Sin embargo, muchos de los peronistas que no se sienten representados por La Cámpora, no tienen en claro el camino a seguir y se mueven con la mayor cautela posible. Algunos, ligados a los intendentes, aseguran que «acá -por Mendoza- no va a pasar nada, no va a haber repercusiones de la pelea», sin embargo, ninguno lo dice con la mayor de las certezas. Porque si el peronismo a nivel nacional se rompe, en la provincia, los efectos colaterales en Mendoza podrían ser diversos: desde la separación de los bloques legislativos hasta la pérdida de los cargos locales de organismos nacionales que hoy maneja el kirchnerismo, como Anses, PAMI, la delegación del Ministerio de Trabajo y el de Desarrollo Social de la Nación.

El viernes podría haber definiciones a nivel nacional por parte de la vicepresidenta, que serían el punto de inflexión para provocar cambios a nivel local.

El peronismo unido, una postal que no se ve desde hace tiempo en Mendoza

El peronismo unido, una postal que no se ve desde hace tiempo en Mendoza

La rosca política no para en el PJ mendocino

Apenas horas después de su negativa en el Senado, Anabel Fernández Sagasti pasó por Mendoza para empezar a coordinar junto a su círculo más íntimo cuál será el camino que se tomará a nivel local fundamentalmente teniendo en cuenta que: la macroeconomía no anda, la inflación seguramente seguirá creciendo y hasta muchos de los propios votantes de Alberto Fernández están decepcionados.

Al mismo tiempo, otro sector del Justicialismo (parte de los que responden a Anabel y parte de los que responden a Ciurca) se reunía para analizar el distanciamiento entre Cristina y Alberto, la situación de la economía actual, el año y medio que queda para las elecciones y sacar conclusiones.

Mientras que una tercera pata, y no por eso menos trascendente, es la de los intendentes peronistas: los llamados caciques que, dicen de sí mismos, hoy son los que «están tirando el carro del partido en Mendoza».

Unidos en Mendoza, separados de la caída económica nacional

«Nos están operando para quebrarnos», dicen desde el sector Sagasti- Ciurca que busca mantenerse unido a nivel local de cara a lo que viene. Para ello intentarán apoyarse en los puntos en común y uno de ellos podría ser la diferenciación con la política económica del Presidente.

Si bien no todos están de acuerdo con el voto en contra al acuerdo con el FMI que dio el kirchnerismo, sí muchos concluyen en que el rumbo económico a nivel nacional debiera dar un giro y ya no encontrarían motivos para ocultar ese pensamiento.

Aunque lo que también piensan muchos de los referentes peronistas locales es que hay que estar con los ojos abiertos, en calma y sin pelearse con nadie porque el juego a nivel nacional de cara al 2023 dentro del peronismo está aún demasiado abierto.

La propia Fernández Sagasti fue un poco más drástica y ya lo dijo abiertamente: «Lealtad no es obsecuencia. Hay que decir cuando tu propio gobierno se puede estar equivocando».

«La economía necesita crecer y este pacto (con el FMI) provocará una caída del consumo y de la actividad económica, y por lo tanto de la recaudación, al mismo tiempo que tendrá efectos inflacionarios», agregaba en el documento que junto con otros senadores dio a conocer en sus redes para justificar su voto en contra del acuerdo con el Fondo.

Lucas Ilardo y Marisa Uceda tampoco ocultan ese pensamiento. La diputada nacional lo dejó claro también con su voto negativo al proyecto de acuerdo del Presidente. Pero además, ambos apoyaron con un «me gusta» en Twitter un durísimo posteo que en el día en el que se reveló la inflación de febrero decía: «No se van a perder elecciones porque un sector del Frente de Todos critique la política económica del gobierno. Se perdieron y se seguirán perdiendo por la política económica del gobierno».

No es más ni menos de lo que el kirchnerismo mendocino piensa (en consonancia con lo que piensa Cristina). Y si bien en Mendoza sí se aboga por una unidad (porque son oposición y es necesaria para recuperar el Gobierno), creen desde el sector K más duro que la unidad Alberto- Cristina no sirvió de nada en las legislativas y que no hay razones para mantenerla.

«Estuvimos unidos en las elecciones pasadas y mirá cómo nos fue», analizó un dirigente camporista aún cuando se desconoce cuál será la nueva estrategia que podría jugar Cristina a nivel nacional.

El aporte de los intendentes

Está claro que si en Mendoza todavía queda algún tipo de cohesión y unidad dentro del peronismo, ésta se apoya en la columna vertebral que conforman los intendentes. En parte, porque la relación entre los 6 jefes comunales peronistas es realmente buena, y en parte porque falta muy poco para tener que conformar la fórmula para el 2023, y tres de ellos -Martín Aveiro, de Tunuyán, Roberto Righi de Lavalle y Emir Félix, de San Rafael- ya no pueden reelegirse.

Pero también porque junto a algunos legisladores nacionales, son los que se han puesto el partido al hombro y buscan reorganizarlo. Pero reclaman una bajada de línea nacional, que hasta el momento no pueden obtener, ya que no saben qué determinación tomará la vicepresidenta, que prometió hablar este viernes 25 de marzo.