El ministro Raúl Levrino anunció que «desde ahora de seguridad hablo yo»

En un radical cambio de perfil, que viró 180° del silencioso funcionario que fue desde que comenzó la gestión como ministro de Seguridad de Rodolfo Suarez, soportando así varios embates de la oposición, ahora Raúl Levrino parece tener todas las habilitaciones políticas necesarias para ser el único y fortalecido vocero de Seguridad. «Desde ahora de seguridad hablo yo», dijo el funcionario ante la consulta de Diario Uno, luego de que saliera a defender el accionar de la policía en una fiesta de Godoy Cruz

Pero detrás de esa afirmación subyace un cambio de estrategia que se gestó en el cuarto piso de Casa de Gobierno, puntualmente en la oficina del gobernador y que comenzó a materializarse hace unos días. El reflejo se pudo constatar este lunes cuando el funcionario, que hasta ahora era el más buscado por los periodistas, convocó a una conferencia de prensa para anunciar un megaoperativo de allanamientos a varios negocios de la Galería Tonsa, tratando de dar con celulares de dudosa procedencia, por el aumento de robos de estos teléfonos.

Pero el cambio de estrategia de Suarez no fue antojadizo, hubo cambios en la cúpula de Seguridad y aumentos de ciertos delitos que lo forzaron.

Pero además, desde el inicio de la gestión de Suarez, signado por la pandemia, la estrategia comunicacional del Gobierno fue instalar temas que girasen alrededor del turismo y la economía, haciendo foco en ellos como ejes de la recuperación laboral necesaria luego del Covid.

«Exponer al ministro de Seguridad hablando de temas de seguridad no tenía sentido de ser. Por un lado eso iba a servirle a la oposición para instalar temas de inseguridad, que es algo con lo que siempre se hace política, y por otro, los indicadores del momento, mostrando que habían bajado delitos duros como son los homicidios y los robos a mano armada, evidenciaban que la seguridad estaba controlada. Por eso si había algo que explicar de la Policía, salía Munives, y si era carcelario, lo hacía Eduardo Orellana», analizó uno de los estrategas políticos del Gobierno.

Los forzados movimientos en la cúpula de Seguridad

El 25 de enero pasado, Roberto Munives, debió renunciar a ser el Jefe de la Policía, luego del escándalo que se generó con su polémico ascenso al Aconcagua a donde fue con su pareja Mónica Delsouc, sin que ella tuviese el esquema completo de vacunación, un requisito clave para concretar ese ascenso.

Munives había sido hasta ese momento «el hombre fuerte» del ministerio en el que desembarcó de la mano del ex gobernador Alfredo Cornejo en el 2015. Con la llegada de Suarez a la gobernación, Munives fue ratificado en su cargo, y respaldado en varias oportunidades en que se le cuestionó su dura postura, por ejemplo para frenar manifestaciones como la que hubo en la plaza Chile en octubre del 2019.

Sin embargo, hay quienes aseguran que su poder comenzó a licuarse luego del crimen de Florencia Romano (14) la adolescente que fue asesinada el 12 de diciembre del 2020 en Maipú.

En ese momento, al 911 ingresó un llamado alertando sobre gritos en un domicilio en el que luego se constató que vivía Pablo Ramón Arancibia, quien más tarde confesara ser el autor del femicidio. Pero ese llamado no desencadenó un traslado de un móvil policial porque la operadora que lo atendió cortó la llamada.

A eso se sumó, que a pocas horas de conocerse el tremendo crimen, Munives hizo duras declaraciones, en las que de alguna manera responsabilizaba a los padres de Florencia de lo sucedido«Estos hechos son evitables con educación, a través del cuidado y el seguimiento que debemos tener los padres sobre los hijos. En el seno familiar debemos tener un diálogo y apertura porque todo se inicia con el engaño a una menor», resaltó en ese momento.

Hasta ese cambio en la cúpula policial, en el ministerio de Seguridad se seguía aplicando la fórmula que había instalado Cornejo: «de todo lo que haya que dar explicaciones el vocero es Munives», era la regla y se respetaba a raja tabla. Sin embargo, su forzada renuncia y su reemplazo por Marcelo Calipo, impusieron otras necesidades.

Aumentaron los robos y hurtos de bicicletas y celulares

Pero además de aquellos movimientos en el mando policial, en el ministerio debieron aceptar que había un delito que sí había aumentado: el hurto y robo, sobre todo de bicicletas y celulares. De hecho, hace dos semanas, uno de esos robos terminó en el crimen del empleado de Cuyo Placas, Emiliano Fernández (37), quien murió de un piedrazo en la cabeza, para quitarle el rodado.

Emiliano Fernández trabajaba en Cuyoplacas hacía 17 años. Vivía con su madre y su hermano en Las Heras. Sus compañeros destacaron que era una excelente persona.

Emiliano Fernández trabajaba en Cuyoplacas hacía 17 años. Vivía con su madre y su hermano en Las Heras. Sus compañeros destacaron que era una excelente persona.

Los duros reclamos por ese asesinato, sumado a que el tradicional vocero esta fuera de la fuerza, conformaron el combo para el cambio de estrategia en la comunicación de Seguridad.

A eso hay que sumar también que Levrino es de los pocos funcionarios que integran el círculo más íntimo del gobernador Rodolfo Suarez y es hombre de su completa confianza, ya que trabajan juntos desde que Suarez se hizo cargo de la intendencia de Ciudad, tras el fallecimiento de Fayad.

Esa relación permite entender que haya sido el mismo Suarez quien decidiera que Levrino no fuese a la Legislatura luego del crimen de Florencia Romano, «porque ese crimen se politizó» según argumentó en su momento el gobernador.

Y a la vez, sea ahora quien defina que «el hombre fuerte» de Seguridad es el ministro Raúl Levrino, y que debe volver a ser el Levrino que lideró la batalla para instalar el Código de Convivencia de Ciudad en el 2018. Para eso tiene todo el respaldo del gobernador y no debería sorprender que desde ahora lidere un par de conferencias a la semana.