El Gobierno escolar censará cómo y cuánto leen 144.000 alumnos mendocinos

Durante abril, que será «el mes de la lectura en voz alta» en las escuelas, 144.000 chicos de 3°, 5° y 7° grado de la primaria y 1° año de la secundaria serán censados para determinar cuál es su nivel de fluidez lectora. Esta medición se toma dependiendo de cuántas palabras leen por minuto los estudiantes, sin que se le presenten dificultades.

Las escuelas que participarán en el censo son 1.261 y están distribuidas en toda la provincia. En cuanto a los resultados, estos estarán listos a mediados de mayo, pero no serán ni los únicos ni los últimos datos del 2022. La directora de Calidad Educativa de la DGE, Silvina Del Pópolo, destacó que a partir de los datos que arroje la primera muestra se tomarán decisiones estratégicas para reforzar estos parámetros y luego se volverá a evaluar, dos veces más en el resto del año: en julio y en octubre.

Esta evaluación se enmarca en una campaña de lectura en la que no solo estará involucrada la escuela, sino también la familia y la comunidad. En este sentido, se pondrá a disposición de los adultos una biblioteca digital, a la que se accederá a través de un código QR, en todos los lugares en los que se puedan dar momentos de espera, como centros de salud, paradas de colectivo, y otros lugares públicos, el sentido es que los adultos y los chicos siempre tengan a mano material para leer juntos.

Los números que encendieron las alarmas

En el 2021, los resultados de la primera medición, que se hizo con menos alumnos -se evaluó a chicos de 4°, 7° y 1° año.– fueron bastante preocupantes. El 26% del total de los chicos que se sumaron al relevamiento (80.000 en total) se encontraba en un nivel crítico de lectura, mientras que el 53% leía con una fluidez normal y solo el 21% superaba esos parámetros.

A través de aplicar diferentes estrategias para mejorar la lectura, en las últimas de las mediciones que se realizaron llegando el fin del ciclo lectivo, casi la mitad de los chicos que se encontraba en un nivel crítico mejoró su fluidez lectora.

En general, el 75% de los chicos mejoró en la fluidez lectora.

Del Pópolo explicó que este año lo que van a hacer es poner atención en la trazabilidad, es decir, en detectar cómo están los chicos a los que se les tomó la prueba de fluidez en 4° grado, ya que se los diagnosticará en 5° grado.

Lo importante, explicó la funcionaria, es que no solo se censa para saber cómo leen los estudiantes, sino que esta primera medición sirve para aplicar procedimientos tendientes a que en las próximas evaluaciones los problemas que se detecten se puedan ir superando.

Cómo se realiza el diagnóstico de fluidez lectora

Quien tenga niños y niñas en edad escolar, seguramente va a vivir este momento en casa: los chicos deben leer en voz alta y los adultos tomar el tiempo en el que leen y cuántas palabras logran identificar, sin dificultades, en un minuto.

Puede resultar una especie de juego, pero para las personas a cargo del censo, esto las ayuda a determinar cómo está cada escuela, y qué estrategias se deben tener en cuenta para trabajar durante el año.

Sin embargo, la funcionaria explicó que no se trata de un número mecánico, es decir y por dar un ejemplo «si el niño no lee 100 palabras en un minuto, su fluidez lectora es crítica». Lo que se tiene en cuenta son dos conceptos, uno es más cuantitativo, la cantidad de palabras que leen en un minuto y el otro es más cualitativo, y se denomina prosodia, que tiene que ver con la entonación según los signos de exclamación y también si respeta la puntuación.

Por esto no se da un número determinado de cuántas palabras debe leer por minuto, sino que se pone en juego la calidad de esa lectura.

Estrategias para estimular la lectura

En cuanto al «Mes de la lectura en voz alta», desde la DGE se pondrán en juego algunas estrategias para estimular este camino. En primer lugar, se realizarán 19 desafíos divertidos de lectura para realizar uno por día en la escuela.

Pero también se ha dispuesto que la biblioteca digital «Leamos Juntos» esté disponible a través de un código QR para que los adultos y los niños puedan tener material de lectura disponible en las salas de espera de los consultorios pediátricos, centros de salud, paradas de colectivo y lugares propicios para la lectura compartida.

Esto es una herramienta que estimula que la comunidad participe en el aprendizaje de los chicos