Dudas políticas: qué es hoy ser peronista en Mendoza y qué ofrecerá el PJ local

Hay peronistas en Mendoza que le siguen errando al vizcachazo. Lo que el mendocino medio espera de ese partido no es que le presenten candidatos. Espera ideas. Señales políticas que generen confianza, que despiertan interés, que movilicen al ciudadano.

La palabra idea viene del griego y quiere decir «yo vi», o para decirlo en otra palabras: «se me ocurrió algo». Por eso, aún hoy seguimos graficando el tener una idea con un foco que se prende. En el PJ falta iluminación.

Al ciudadano de a pie de esta provincia le interesaría conocer, por ejemplo, qué es en la actualidad ser peronista. Y para ser más específico: qué es ser un peronista de Mendoza. Porque precisamente en estos matices, en estas particularidades, puede que esté el secreto de que puedan volver a ser competitivos.

Al votante de la Provincia, por ahora, no le interesan los nombres de esos que ya se candidatean sin haber asombrado a nadie. La oferta presentada no sale de un extendido adocenamiento.

El mendocino medio necesita tener más datos acerca de lo que está maquinando el peronismo local, ése que debe encarar la renovación partidaria. No parece haber un sano debate interno. Todo se habla en capillas, soterrado, con ese estilo anti político del secretismo que instaló La Cámpora.

Secretismo

El partido debería ser hoy una usina donde se discutiesen proyectos para mejorar la generación de riqueza y la creación de empleo de esta provincia. El PJ de Mendoza debería demostrar que se ha modernizado, que tiene criterio para adaptarse a los nuevas realidades, que no quiere repetir fracasos de gestión, ni quedar pegados al libreto que ordenan la Casa Rosada o los catecismos de hace 70 años.

El peronismo de Mendoza debe hacer respetar las singularidades del ciudadano de esta provincia.

Ya entrado el 2023, ese mismo ciudadano le empezará a poner el ojo fino a quienes pinten para alguna candidatura a gobernador en 2023. Los vaya a votar o no. Pero, reiteramos, antes necesita tener en claro en qué anda el peronismo.

La mala experiencia que ha significado para el PJ de Mendoza el haber quedado en manos del kirchnerismo por ausencia de liderazgo local, debe ser revisada con mayor espíritu crítico. Y ahí seguramente el partido se encontrará con que la chirriante falta de líderes que existe en el peronismo mendocino está anclada en la mala decisión de haberse entregado de pies y manos a Cristina.

El peronismo de Mendoza no va a volver a ser competitivo si no se desprende conceptualmente del ideario de la vicepresidenta y del Instituto Patria. Y si no genera liderazgos novedosos basados en el desarrollo de las virtudes de esta provincia. Que no sea kirchnerista, no quiere decir que Mendoza no conserve una interesante base peronista.

No con Ella

Desde el regreso a la democracia Mendoza ha dado cinco gobernadores peronistas (Bordón, Gabrielli, Lafalla, Jaque y Pérez) e igual número de radicales (Llaver, Iglesias, Cobos, Cornejo y Suarez)

Los peronistas de Mendoza deben entender que aquí hay que partir con el discurso desde el centro político y que es imposible que el mendocino medio vaya a comulgar alguna vez con dirigentes que tengan algo que ver con la actual vicepresidenta.

El mendocino puede aceptar que sus dirigentes políticos se vuelquen un poco hacia la izquierda o un poco a la derecha, pero sin perder nunca la noción de centro. El peronismo que volverá a reverdecer en Mendoza será el que, sin desdeñar de su historia e impronta social, la renueve para adecuarla a las nuevas realidades.

Un peronismo que comulgue claramente con los cimientos republicanos y que como en las democracias socialdemócratas sepa equilibrar el mercado y la indispensable actividad privada con un Estado que, sin sofocar, le de un contenido racionalmente social a las políticas públicas