Tras su victoria en las elecciones presidenciales de Francia, Emmanuel Macron está obligado a “ampliarse y unirse”

Emmanuel Macron ganó las elecciones presidenciales. Rodeado de niños y familiares, se presentó anoche, con la Torre Eiffel a sus espaldas, como el presidente electo con el 58,5% de los votos en el ballotage, responsable de conducir por otro quinquenio la Quinta República. Sin embargo, a pesar de la derrota, este resultado deja a su rival, Marine Le Pen, con una performance histórica de la ultraderecha que se vuelve una opción amigable con el 41,5% del apoyo.

La abstención cercana al 29,5%, es la más alta desde 1969. Es sin dudas, el otro dato significativo de estas elecciones. Representa la desconexión, el desacople, al menos de una parte de los franceses, con la política actual. El primer desafío del gobierno reelegido será garantizar la gobernabilidad, estableciendo acuerdos que le permitan sortear la fragmentación visible en el país.

Macron, a pesar del triunfo, se mostró anoche atento a esta grieta. “Son tiempos trágicos”, dijo en el escenario montado en los Campos de Marte de París, esta vez cedidos para las celebraciones. El presidente electo no se refería ni a las huellas que dejaron la pandemia del Covid-19, ni a la invasión rusa a Ucrania. El jefe de Estado tomó nota del malhumor social.

El reelegido es “consciente” de que muchos de los franceses, no votaron por sus ideas sino para “bloquear a la extrema derecha”. “Esta votación me obliga”, dijo, considerando que habrá que “responder” a los que se abstuvieron así como a los “enfados y desacuerdos” expresados por los votantes de Marine Le Pen. Y “trabajar en unidad”.

A partir de estos indicios, Emmanuel Macron deberá responder para no ahondar aún mas las divisiones. En los próximos días deberá nombrar un nuevo primer ministro mientras se preparan las elecciones legislativas de junio. ¿Podrá ser un primer ministro interino o uno con proyección para un triunfo en las legislativas?

En ese sentido, el otro ganador, fuera de esta contienda, alguien que todos observan desde los resultados en primera vuelta, es el tercero de ese partido: Jean Luc Mélenchon. El líder de La France Insoumise habló justo después de que la aspirante por la ultraderecha reconociera que había sido derrotada: “Las urnas han decidido, Marine Le Pen está derrotada. Francia se ha negado claramente a confiarle su futuro, y esta es una muy buena noticia para la unidad de nuestro pueblo”

El líder de la izquierda popular añadió además que el “señor Macron es el presidente peor elegido de la Quinta República. Su monarquía presidencial sobrevive por defecto y bajo la presión de una elección sesgada”

Macron, que carga con esta debilidad, advierte que deberá componer una mayoría ampliada. Dejar de inclinarse hacia la derecha, como en el primer mandato. Torcer, al menos levemente, su rumbo hacia la izquierda. Esta reubicación, casi obligada, podría sentarle las bases para que pueda asegurarse la gobernabilidad a lo largo de este nuevo quinquenio.Anoche, el presidente electo llegaba a Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel, en su primer discurso luego de ser reelegido para otro quinquenio como inquilino del Palacio del Elíseo.Anoche, el presidente electo llegaba a Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel, en su primer discurso luego de ser reelegido para otro quinquenio como inquilino del Palacio del Elíseo.

“Todo tiene que hacerse”. Así Emmanuel Macron, al día siguiente de la reelección, le reconoce al diario La Croix la magnitud de la tarea que le espera. “Una victoria, mil desafíos”, también resume la portada de Telegram. Otro título que resume el momento, el del periódico Le Figaro: “Gran victoria, grandes desafíos”.

Le Monde evoca, por su parte, una “reelección sin estado de gracia”, en particular por una » abstención cercana a los récords y una extrema derecha que supera por primera vez la barra del 40% de los votos“. Liberación pide un gran “¿Gracias a quién? sobre la cabeza del presidente, cortado al pie de página. “Macron reelegido, victoria sin gloria”, leemos en las páginas interiores del periódico de izquierda, donde el editorialista Paul Quinio enumera los expedientes a tratar, una misión que resulta, según él, “muchas veces contra el grano del quinquenio que está llegando a su fin”.

El presidente obtuvo un 58,54% de los votos, según el recuento del Ministerio del Interior. Las elecciones presidenciales que terminaron ayer son las duodécimas elecciones presidenciales de la Quinta República Francesa y las undécimas celebradas mediante sufragio universal directo, con el objetivo de elegir al presidente de Francia para ejercer un mandato de cinco años. Confirma el desinterés de una parte de la sociedad y el rechazo de otra para elegir entre los dos finalistas. El primer escollo del nuevo mandato será recomponer una Francia cuyas divisiones profundas se han expresado en estas elecciones.

¿Y ahora? Con esta victoria el presidente electo tendrá un acto de toma de posesión “reducido al mínimo”. Si se toma el ejemplo de reelecciones anteriores, resumido por el Consejo Constitucional. Emmanuel Macron tendrá la posibilidad de nombrar a su primer ministro sin siquiera esperar a la ceremonia o la proclamación de los resultados, pero también puede decidir esperar unos días, en función de los nuevos acuerdos para la gobernanza o la estrategia que ya comienza con miras a las parlamentarias de junio.

Una vez formado el gobierno, se realizarán transferencias de poder en los distintos ministerios. Salvo sorpresa, luego oficiará hasta las elecciones legislativas, previstas para el 12 y 19 de junio, al final de las cuales es probable que sea reemplazado el gabinete, así como el Primer Ministro. Mientras tanto, el Jefe de Estado puede actuar por decreto o convocar a la Asamblea en sesión extraordinaria.