Las fuerzas dominantes de la provincia, atravesadas por la urgencia de la coyuntura y la estrategia hacia el largo plazo

El peronismo movió el avispero. Aunque se ve como fuera de contexto, en un país con urgencias económicas y con las facciones gobernantes enfrentadas, Anabel Fernández Sagasti se las arregló para hacer una importante convocatoria nacional del Frente de Todos.

Mantenerse aletargado o correr detrás de los acontecimientos suelen ser fórmulas desaconsejables para la dirigencia. En este caso, Anabel tomó la iniciativa, que de por sí, le suma capital político desde el vamos. El poder de convocatoria partidaria de la líder del peronismo provincial e integrante del entorno de confianza de Cristina, quedó plasmado con la presencia de dirigentes de distintos colores que integran el arco de la coalición del Frente de Todos.

Las notorias ausencias de los actores protagónicos, Cristina y Alberto, no mengua lo destacado de congregar a potenciales figuras de recambio de las variadas fuerzas peronistas, ya sean Wado de Pedro (la principal estrella presente), Sergio Uñac o los que estuvieron por zoom: Sergio Massa y Axel Kicillof. También llamó la atención la presencia del peronista extra coalición, Juan Manuel Urtubey.

La hora de los bifes

Bajo un lema sobre grandes asuntos del futuro, que en apariencia no apuntaban a sacar los trapos al sol, hubo muchas expresiones que, sin embargo, derrocharon críticas a la gestión de Alberto Fernández. Y no hubo nadie que saliera a bancarlo. Fue otra muestra de la división que hay en el Frente de Todos por más que muchos intenten señalar que se trata de una impostura mediática.

No obstante, toda convocatoria masiva es esperanzadora para la militancia y la dirigencia intermedia, una situación que se vivió en esta oportunidad y que, al mismo tiempo, provocó una divisoria de aguas en el peronismo provincial.

Este sábado, como no pasaba en los últimos años, quedó de manifiesto la interna local, en algunos casos de manera expresa y en otros con la mera señal de haber pegado el faltazo al encuentro organizado por la senadora camporista.

Destacados intendentes, legisladores y funcionarios en cargos nacionales que bancan al gobierno, le restaron porte al encuentro, lo que es decirle no a Anabel.

Con o sin intención, la convocatoria en el Bustelo es un punto de partida para la reorganización de las fuerzas peronistas mendocinas en un nuevo proceso de armados y liderazgos, animado por la búsqueda de mostrar otra cara a una sociedad que ha sido esquiva desde que se eligiera a Paco Pérez.

La gloria o el infierno

El peronismo, con todas las variantes, incluso antagónicas, que integran el Frente de Todos tiene la responsabilidad de gobernar, y de hacerlo bien. Ese es el contrato celebrado con el electorado y hasta un compromiso con quienes no lo votaron.

De acertar en la gestión, el Gobierno no sólo estará dando una respuesta positiva a la población mediante una mejora en su calidad de vida, sino, además, lograría mostrarse competitivo para tener continuidad en el Ejecutivo con el actual presidente o alguna otra opción superadora. El oficialismo, entonces, podría ubicarse en una posición privilegiada hacia las elecciones del 2023.

Contrariamente, con el crecimiento de la pobreza y el descontento generalizado que existe sobre el gobierno de Fernández, lo que sucede hoy es un rechazo creciente a las autoridades actuales y, por ende, caen las chances de reelección al tiempo que decrecen las expectativas de continuidad del Frente de Todos en el poder.

Sin un plan de gobierno conocido ni mucho menos consensuado, con la inflación indomable, y una crisis acicateada por los cruces públicos del cristinismo hacia Alberto, llegar a fin de mandato con oxígeno parece una quimera.

Juntos o rejuntes

El escenario no puede ser más propicio para la alternancia que posiciona con ventaja a Juntos por el Cambio. Sin embargo, esa multiplicidad de fuerzas opositoras está dejando dudas de si será capaz de imponer un programa de gobierno por encima de sus potenciales candidatos y de disciplinar a sus dirigentes con más ambiciones.

La interna de cada partido y las alianzas tácticas cruzadas entre figuras de las agrupaciones que integran la coalición, se convierten en otra complicación para las fuerzas opositoras que todavía no clarifican cómo lograrán dirimir las diferencias. Al punto tal de que Juntos por el Cambio no sabe qué rol jugará Mauricio Macri a la hora de las definiciones ni siquiera cómo se moverá con Javier Milei, la polémica figura del momento que se presenta como disruptiva frente al establishment político.

Distinto es cómo se está moviendo Cambia Mendoza, quizás porque el predominio radical resulta ordenador, al igual que el liderazgo partidario que ejerce Alfredo Cornejo por un lado y el de Rodolfo Suarez también, como cabeza del gobierno y con su propio sector.

En la medida que las aspiraciones de los intendentes radicales del Gran Mendoza, u otros potenciales candidatos, como Omar De Marchi, Luis Petri o hasta el mismo Cornejo se mantengan dentro de las reglas del juego, el oficialismo mantendrá todas las posibilidades de garantizar un nuevo mandato.

Pero en el campo de las probabilidades, hay diversas cartas que se ponen sobre la mesa. La marcha del gobierno nacional y el desempeño de la gestión provincial siempre juegan como una suerte de plebiscito, que compite con la oferta electoral del próximo periodo.

Por ello la gestión de Suarez entrará en consideración de la ciudadanía en cuanto a si resuelve o no de manera virtuosa el último tramo de su período de gobierno, en una provincia donde también la pobreza golpea en forma dramática.

El día a día y el largo plazo

Parte del drama se expresa en la cobertura sanitaria de la población que ya está menos preocupada por los temas del Covid que por la atención de sus afecciones cotidianas o por la postergación de las cirugías programadas a raíz del conflicto con los anestesiólogos.

Finalmente, el gobierno decidió tomar el toro por las astas y con la ayuda de la oposición logró sancionar una ley de emergencia que lo empodera para ordenar el sistema en un área que siempre se ha caracterizado por un régimen irregular.Este es un asunto que implica ir más allá de la disputa salarial de coyuntura.

En otro frente, tras la caída de Portezuelo, el sector empresario retoma la agenda pro minería con la esperanza de un pronto desarrollo, al menos en Malargüe, que le dé impulso a la actividad metalmecánica, entre otras. El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, presente en la cumbre del PJ, también se metió en la discusión alentado a los mendocinos a salir de la antinomia y bregar por una «minería responsable».

La que sí cuenta con licencia social es la mina de potasio en el extremo sur provincial, por lo que Rodolfo Suarez viajará a Canadá a tratar con potenciales inversores.

La cancelación de Portezuelo es otra oportunidad para Mendoza y para el Gobierno de reactivar la economía y desarrollar la infraestructura hídrica y energética, o hasta otro tipo de obras si la Nación se lo permite. Movilizar los fondos cuanto antes es imperioso para tender planes de desarrollo.

Ya se ha dicho que la región sureña debe encabezar las prioridades, pero la demora en las definiciones está alentando a las voces que se van alzando desde el Sur. Tanto Emir Félix como Ernesto Sanz han expresado que los fondos pertenecen legítimamente a San Rafael, porque fue la cámara del departamento la primera que presentó el litigio por los perjuicios de la promoción industrial en las provincias vecinas. Es un reclamo que tampoco puede dejar afuera a General Alvear, ni mucho menos a Malargüe, el principal despojado por la caída de Portezuelo y postergado por los proyectos mineros cancelados.

La convocatoria al diseño de un plan estratégico sin demasiadas dilaciones sería el marco adecuado para desalentar un absurdo conflicto provincial Norte-Sur.

En éste, como en todos los frentes, la iniciativa gubernamental es lo que no puede faltar como base para combatir el estancamiento que se traduce en más y más pobreza.