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Crisis en la construcción: baja el ritmo de obras porque no se consigue hierro entre otros materiales

Gerardo Fernández, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza y de la Confederación de Pymes Constructoras de la Argentina, explicó cuál es la preocupante situación por la que pasa la industria de la construcción.

Según indicó, el ritmo de la obras -sobre todo de la financiada por privados- ha bajado considerablemente desde la renuncia del ministro de Economía, Martín Guzmán, momento en el que se disparó el dólar.

En qué consiste el problema de la construcción

Según manifestó Gerardo Fernández, la problemática más profunda es que al no haber precios de referencia de los materiales de construcción, tampoco hay entrega de los mismos. No se entregan porque no se sabe si se podrán reponer, y los pocos proveedores que entregan lo hacen con remito abierto. Es decir que el empresario se arriesga a utilizar los materiales sin saber a cuánto los va a pagar.

Hay incertidumbre y angustia en el sector de la construcción. Es muy lamentable que después de la pandemia en donde el ritmo fue muy bajo, veníamos con inversión pública y privada en crecimiento, con valores históricos de contratación de mano de obra y trabajo. De repente, otra vez nos vemos frente a una posibilidad de retracción

El presidente de la entidad que aglutina a las pymes de la construcción también detalló cuáles son los materiales que más faltan en el mercado.

Estos son el hierro del 6, alambre del 17, clavos, aluminio, chapa y vidrio. Todos los materiales que se relacionan con la importación. Otro grave problema es que no se consiguen repuestos de vehículos pesados, como camiones, motoniveladoras, topadoras y rodillos compactadores-.

«Los proveedores están sentados arriba de ellos distribuyéndolos por compromiso o por preventa. La situación es muy delicada»

Ausencia de precios e incertidumbre

Fernández manifestó que lo que más angustia es la falta de previsibilidad, ya que como no se sabe qué material se va conseguir, tampoco se puede planificar qué obra y en qué porcentaje se va a poder construir.

Esto no es día a día sino minuto a minuto, es ver a las 6 de la mañana y empezar a llamar a los proveedores a ver quién tiene hierro u otro material para entregar, esto aumenta mucho los costos, la situación ni siquiera es descriptible en la semana sino solo por el día

Lo que ocurre es que cambió el formato de pago, los pocos proveedores que entregan mercadería lo hacen con «remito abierto», sin precio de entrega, y también lo hacen corriendo su propio riesgo, porque no sabe si puede reponer la mercadería que entregan.

Otro aspecto problemático para la construcción es que los sistemas de relevamiento de precios no están consiguiendo la información real de lo que se paga por la mercadería. Los precios que se informan son los de lista y no los que el constructor paga con los materiales en mano, que generalmente son 20% o 30% superiores. Esto está generando quebranto en las empresas, porque se genera un diferencial entre lo que se paga en materiales y lo que se cobra por la construcción, lo que finalmente pone en riesgo a la propia firma.

Esto ya lo hemos vivido, y de aquí que el Estado logra ordenar las variables, los que reciben el impacto directo en forma inmediata son los empresarios

Fernández también manifestó que en cuanto a lo obra pública, la ley tiene resortes de compensación de precios pero que tampoco reflejan la realidad. Lo que verdaderamente está sucediendo es que para para poder trabajar, las empresas se endeudan sacando créditos en los bancos a tasas irracionales y el resultado final son empresas de escaso capital, muy poco sólidas e instables, lo que puede llevarlas a la quiebra.

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