Mosaicos de la plaza Independencia: “Estoy feliz de poder contribuir a un lugar tan bonito de la ciudad”

El sábado pasado tuvo lugar el acto de inauguración de la remodelación que se hizo a la plaza Independencia. Entre lo más destacado está la presencia del arte a través del mosaiquismo, tarea que desarrollaron varias personas, entre ellas la artista Gabriela Cosentino.

Como dio a conocer nuestro diario, a través del mosaiquismo en la mitad de la plaza fue desplegada una bandera nacional con el sol en el centro, la cual llama poderosamente la atención por su tamaño y perfección. “Tuve la oportunidad de trabajar en la obra que fue muy grande y en la que trabajamos muchísimas personas. A mí me tocó nada más que la cara del sol, y solamente ese espacio tiene más de 27 metros cuadrados así que es una obra muy importante.

Desde el cielo se puede apreciar la dimensión que tiene. Estoy feliz de poder contribuir a un lugar tan bonito de la ciudad, que se pudo recuperar, que estaba tan oscuro, tan abandonado. Da la posibilidad de que los niños de la ciudad puedan tener un espacio verde para disfrutar. Empezamos la obra a fines de febrero, fue una obra muy larga, nos tocó en pleno invierno, fue muy difícil con las temperaturas trabajar así que fue un gran desafío en todo sentido”, señaló y aclaró que sólo en lo que implicó el sol, trabajaron más de 50 personas, para quienes “fue un desafío”. “La parte de las facciones, de los rasgos del sol, los hice con mi compañero, Nicolás. Después en la parte del monumento que dice ‘Libertad’, donde están las banderas, también hicimos rayuelas para los niños, que quedaron hermosas”, agregó.

La técnica que Cosentino utilizó es el “trencadis”, un tipo de aplicación ornamental del mosaico a partir de fragmentos cerámicos unidos con argamasa, algo muy habitual y característico en la arquitectura modernista. “Es una técnica que se hace rompiendo la cerámica. ‘Trencadis’ significa ‘romper’ en catalán y es la técnica que utilizaba Dalí. Es la técnica que estuve trabajando en la rayuela, en la parte de los rasgos del sol y en la parte del monumento que dice ‘libertad’”, explicó y destacó que se trata de una tarea que requiere de mucha concentración. En su caso, trabajaba alrededor de cinco horas diarias, lo que producía bastantes dolores pues se requiere estar en el suelo de rodillas o agachada.

Siempre amó el arte y desde pequeña iba aprendiendo al respecto, pero recordó que se enamoró del trencadís en un viaje que hizo a Barcelona, España, aprendiendo luego de manera autodidacta la manera de desarrollarla, lo cual sirvió para cambiarle la vida pues hoy vive de eso.